Pablo

El padre Solá habla del demonio (38)

Ängel EucaristicoLlega el Nuevo Testamento, llega Jesucristo, y aparece enseguida toda cantidad de diablos, echando diablos por todas partes. Y no aquello que dicen ahora que se trataba de histéricos. No, porque Jesús les interrogaba, el demonio hablaba, el demonio salía refunfuñando, protestando, le preguntaba cómo se llamaba y él contestaba, etc. De modo que la realidad de aquellos exorcismos por parte de Jesús y de la posesión diabólica está bien probada por los Evangelios. (P. Francisco de Paula Solá S.J.)

“Ven Señor Jesús”

“Ven, Señor Jesús” (Ap 22, 20). Con Pío XII, todavía con más estremecimiento y agonía, te repetimos: “Cuántos corazones, ¡oh Señor!, te esperan. Cuántas almas se consumen por apresurar el día en que Tú solo vivirás y reinarás en los corazones. ¡Ven, oh Señor Jesús!, hay tantos indicios de que tu vuelta no está lejana… Oh María, que le viste resucitado, María, a quien Jesús quitó la angustia inenarrable causada por la noche de la Pasión. María, te ofrecemos las primicias de este día. Para ti, Esposa del Divino Espíritu, nuestro corazón y nuestra esperanza. Así sea.” (21-4-1957). (José Ricart Torrens, Pbro. – AVE MARÍA)

Valle de  lágrimas

El misterioso trato con Dios, la ascensión de la tierra al Cielo, que los antiguos ascetas obtenían mediante una separación del mundo, y el ejercicio de una vida absorta continuamente en la Verdad eterna, el carro de fuego del profeta Elías que lo subió a la compañía y conversación de Dios sin la transformación de la muerte, santo Domingo, ministro del Señor, lo proporciona a toda clase y condición de cristianos, sin necesidad de dejar la vida común y honesta con que debe vivir, por designios de la Providencia, la mayor parte del linaje humano, mientras va haciendo su camino por este valle de lágrimas. (Josep Torras i Bages – CRISTIANDAD)

Mundanización de la Iglesia

También en el siglo XIV se vivía una enorme ansia de mundanización de la Iglesia: Cardenales y obispos asimilados a influyentes políticos, ingentes cantidades de dinero que acababan corrompiendo a sus eclesiásticos administradores… Así, poco a poco, se relajaron las conciencias a la par que la liturgia, con lo que ya no había manera de reconocer a los nuevos eclesiásticos en los antiguos. Hasta llegar al día de hoy, en que algún obispo reivindica para sus sacerdotes el derecho a la libre expresión de su sexualidad (tanto hetero como homosexual) como milagrosa receta para poner freno a los delitos de pederastia de los clérigos. (Custodio Ballester Bielsa, pbro.)

El riesgo de suicidio

Los resultados se muestran concluyentes, sugiriendo que “los jóvenes con identidad no heterosexual tienen un riesgo significativamente mayor de tendencia suicida en comparación con jóvenes heterosexuales”. El riesgo de aparición de conductas suicidas (intento de suicidio) se ve incrementado, por orden creciente, entre los jóvenes bisexuales (OR de 3.69 (IC del 95%, 2.96-4.61; c2 = 980.02; P <. 001; I2 = 98%)), siguiéndoles los adolescentes homosexuales (OR de 3.71 (95% CI, 3.15-4.37; c2 = 825.20; P <.001; I2 = 97%) y, por último, con el riesgo más elevado, los jóvenes transexuales (OR, 5,87; TC del 95%, 3,51-9,82). Es decir, este último grupo presenta casi 6 veces más probabilidad de sufrir tendencias suicidas que los jóvenes heterosexuales, según esta extensa revisión. (ZENIT – 4 enero 2019)

“Guerra Cristera”

La persecución a los católicos mexicanos, así como la heroica resistencia de éstos en lo que se conoce como “Cristiada” o “Guerra Cristera”, fue uno de los hechos más dramáticos que tuvo que afrontar el Papa Pío XI durante su pontificado (1922-1939). México, desde su independencia de España, a principios de la década de 1820, seguía siendo un país mayoritariamente católico, pero estaba gobernado por una élite de políticos, muchos de ellos anticlericales y masones, destacando entre ellos el presidente Benito Juárez, en la década de 1860. (Javier Navascués Pérez)

Pudor y castidad  (122)

El célibe necesita vivir “una ascesis particular, superior a la exigida a todos los otros fieles” (Sacerd. coelib. 70). Una ascesis en la que el amor ha de ir creciendo con los años, y que implica aspectos negativos y positivos -aunque ya sabemos que en la ascética cristiana, siempre motivada por el amor, todo es en realidad positivo, también las negaciones- (José María Iraburu)