Pablo
El padre Solá habla del demonio (36)
Ahora aquí viene una cuestión: ¿Por qué Dios permite esta existencia del diablo? Lo que hemos dicho al principio, aparte del misterio que es, y no hemos de pedir cuentas a Dios de lo que hace. Sabemos que lo que hace lo hace bien, por tanto no nos preocupemos, seamos buenos y no temamos a Dios, que Dios es mejor que nosotros, es más misericordioso y más bondadoso. Pero le permite eso para que se vea precisamente la eficacia de Dios y la existencia de Dios. (P. Francisco de Paula Solá S.J.)
La Nueva Jerusalén
Ante el día dichoso de la realización de la Nueva Jerusalén: «Vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían desaparecido, y el mar no existía ya. Y vi la ciudad santa, la Nueva Jerusalén, que descendía del cielo del lado de Dios, ataviada como una esposa que se engalana para su esposo. Oí una voz grande que del trono decía: he aquí el tabernáculo de Dios entre los hombres, y erigirá su tabernáculo entre ellos, y serán su pueblo y el mismo Dios será con ellos, enjugará las lágrimas de sus ojos y la muerte no existirá más, ni habrá duelo, ni gritos, ni trabajo, porque esto es ya pasado» (Ap 21, 1-4). (José Ricart Torrens, Pbro. – AVE MARÍA)
Pudor y castidad (120)
El celibato ofrece un marco de oro para esa vida de oración y de predicación del Reino. El apóstol célibe, centrado exclusivamente en el amor de Cristo, encuentra la máxima fuerza y libertad para anunciar el Evangelio a los hombres. En cambio, el apóstol de vida afectiva vulnerable, llena de necesidades sentimentales, deseoso de triunfos y temeroso de persecuciones, está perdido para el servicio de la Verdad. Por eso la Iglesia ha querido unir el celibato al sacerdocio ministerial, viendo entre uno y otro un nexo de “múltiple conveniencia”, aunque no sea un vínculo esencial (PO 16; cf. Sacerd. coelib.17, 18, 21, 31, 35, 44). (José María Iraburu)
Trigo amontonado se pudre
Bien enseña santo Domingo de Guzmán que el “trigo amontonado se pudre”. La comunidad cristiana nace no para servirse a sí misma, sino para servir a los que están fuera de ella. El mandato queda explícito en Marcos 15, 15: “Vayan por todo el mundo y proclamen la Buena Nueva a toda la creación”; pero este anuncio debe estar sellado con el testimonio de la unidad. (Ángela Cabrera – VIDA SOBRENATURAL)
Antiguo Régimen
La revolución de las ideas y de los principios protagonizada por la Ilustración subvirtió el sistema de valores y creencias de un mundo que fue capaz de mantenerse en pie sobre el sistema estamental (el llamado Antiguo Régimen, con todas sus taras), como antes se había mantenido sobre el sistema esclavista romano. Si estos dos sistemas (no tan ajenos a nosotros como queremos creer) no fuesen parte de la cimentación de Europa, ésta no sería lo que es: que bien profunda e imborrable lleva su marca. Y si no formase también parte esencialísima de su cimentación el cristianismo, que vino a corregir los tremendos problemas de esos dos regímenes, Europa no sería lo que es. ¡Ni de lejos! (Custodio Ballester Bielsa, pbro.)
Yo soy la luz del mundo
La sustancia de la ley que Jesús vino a enseñar al mundo, es la contemplación y la imitación del mismo Jesús; por eso Él decía: yo soy la luz del mundo, y el que me sigue a mí no camina a oscuras. De ahí proviene que el Rosario sea una norma de vida cristiana, porque es una contemplación divina: la contemplación de Jesús y de María a los que el Eterno envió al mundo para salvarlo, y dar a los hombres un ejemplo de vida perfecta. (Josep Torras i Bages – CRISTIANDAD)
Acción de la masonería
Pensadores, políticos, figuras históricas, están esperando ser redescubiertas, pues los propios países hispanoamericanos las desconocen por acción de la masonería y la revolución que se han encargado de que no conozcan sus raíces. Es sorprendente descubrir que la inmensa mayoría de mexicanos desconoce siquiera la Guerra de los cristeros. El tradicionalismo español puede encontrar en Hispanoamérica como realidad material y en la Hispanidad como realidad espiritual, un resorte de rejuvenecimiento, de apertura armoniosa con los principios que representamos y fructífera en su proyección internacional, pero también en la reconstrucción en nuestra Patria. (Javier Barraycoa – AHORA-INFORMACIÓN)
* Quién niega que el hombre es un animal racional, que tiene alma espiritual, lo reduce a mero animal.
Es un fin digno del vestido realzar la belleza corporal para agradar. Pero hay que advertir a la mujer: Te está permitido agradar a los jóvenes en general, si aún no tienes novio. Puedes y debes agradar al novio que has elegido. Si estas casada, has de poner empeño en agradar a tu marido. Pero no pretendas agradar a otro hombre distinto, para atraer hacia ti sus miradas y su corazón. No te arregles por pura vanidad y galanteo. Además debes distinguir entre agradar y provocar. Provocar es excitar los instintos bajos de los que te contemplan. La moda que provoca, se convierte en ocasión en pecado. Es escandalosa; y Jesucristo empleó las frases más temibles para condenar los escándalos.
La expansión imperial catalana, servida poderosamente por la unión con el reino hermano de Aragón, chocó con tres encarnizados enemigos: la casa real francesa, el Papado y las repúblicas itálicas, sobre todo las de Pisa y Génova. Pero nada fue bastante a evitar el triunfo gloriosísimo de los condes del Casal de Barcelona y poco a poco el Mediterráneo fue transformándose en lago catalán. Mallorca, Menorca y Sicilia en el siglo XIII, Cerdeña y extensas comarcas bizantinas en el XIV, sintieron sobre su piel geográfica la alegría incitadora de los gritos de “¡Aragó! ¡Aragó!”, colofón de cien batallas aureoladas de victorias. Como manifestara Jaime II a su heredero Alfonso en la despedida de la armada que ocuparía Cerdeña, la bandera real de las barras jamás volvió la espalda en los combates. Jaime I, Pedro II, Jaime III, Alfonso III y Pedro III suben los peldaños ascendentes de la grandeza catalana.