Montserrat

Suma intransigencia

Santa Joaquina de VedrunaNo lo entiende así el Liberalismo moderno, pero entiende mal en no entenderlo así. Por esto tiene y da a los suyos una falsa noción de la caridad, y aturrulla y apostrofa a todas horas a los católicos firmes, con la decantada acusación de intolerancia e intransigencia. Nuestra fórmula es muy clara y concreta. Es la siguiente: La suma intransigencia católica es la suma católica caridad. Lo es en orden al prójimo por su propio bien, cuando por su propio bien le confunde y sonroja y ofende y castiga. (Sardá y Salvany – El liberalismo es pecado)

Reduccionismo

Reducir estas singulares entidades a meros lazos convencional de carácter temporal, sometidos a la voluntad cambiante de quienes los fundan, es un atropello que depaupera ineludiblemente y de raíz la vida humana, porque ciega la fuente de las formas más elevadas y fecundas de creatividad. Las investigaciones actuales acerca del “círculo hermenéutico” permiten entrever la gravedad de este género de reduccionismo. (Alfonso López Quintás – Manipulación del hombre en la defensa del divorcio)

El bien común

Cuando Danilo Castellano se detiene en este pasaje, resalta que el bien común es calificado por Aristóteles como el más bello y el más divino. “Belleza” o hermosura, afirma nuestro autor, tiene aquí una significación teorética, pues se trata del “esplendor de una forma que revela la esencia perfecta de una cosa que es”; esto es, forma acabada, perfecta, del bien humano naturaliter. “Divinidad” en tanto ese bien proviene de los dioses pues solamente a ellos pertenece; o sea, don de Dios que perfecciona la naturaleza elevándola a lo sobrenatural; o bien porque el gobernante imita a Dios en el gobierno de la comunidad. El bien común -concluye nuestro autor- “debe, así, ser comprendido, respetado y, en el caso político, secundado”. (Juan Fernando Segovia – Verbo)

El Ángel Custodio

A la mañana siguiente vi al Ángel Custodio que me acompañó en el viaje hasta Varsovia. Cuando entramos al convento desapareció. Cuando pasábamos junto a una pequeña capillita para saludar a las Superioras, en un momento me envolvió la presencia de Dios y el Señor me llenó del fuego de su Amor. En tales momentos siempre conozco mejor la grandeza de su Majestad. Al subirnos al tren de Varsovia a Cracovia, vi nuevamente a mi Ángel Custodio junto a mí, que rezaba contemplando a Dios, y mi pensamiento lo siguió, y cuando entramos en la puerta del convento desapareció. (Santa María Faustina Kowalska – Diario – La Divina Misericordia en mi alma)

Derecho a representación

En una sociedad no improvisada, y con la vida secular como la nuestra, hay la superioridad del mérito reconocido en todos los pueblos, y la formada por prestigios y glorias de nombre históricos constituyendo la aristocracia social y la de sangre, y, con el interés de la defensa y del orden representado por el Ejército y por la Marina, está completado el cuadro de todas las clases sociales que tienen derecho a la representación. (Juan Vázquez de Mella – El Verbo de la Tradición)

Neocapitalismo amoral

Los llamados partidos de la clase obrera han sido siempre partidos interclasistas con fuerte predominio burgués. Al caer esas máscaras, los que las llevaban se han lanzado sin el menor rubor a pactar y comprometerse, por la vía criptosocialdemócrata, con todas las corrientes democráticas de la sociedad permisiva, pues la misión del Partido Príncipe no es ya la de hacer una revolución en la que nadie cree, sino la de garantizar la estabilidad de la sociedad permisiva, el orden democrático del neocapitalismo amoral, la barbarie anunciada por Croce. (Aquilino Duque – Razón Española)

El mito revolucionario

Un elemento que merece consideración es el mito revolucionario que justifica y defiende el papel que han tenido diversas revoluciones en el curso de la historia. Este mito y al mismo tiempo su trágica realidad demuestra cómo los revolucionarios no creen en realidad en el determinismo histórico de su ideología ni en la fuerza lógica de las ideas que propugnan, que aparentemente las llevaría a su triunfo, ni en las libertades que reclaman. Están siempre dispuestos a utilizar medio dictatorial contra los que no aceptan sus dogmas. (Mons. Ignacio Barreiro Carámbula – Verbo)