Papa San Juan Pablo II

San Juan Pablo IIEl apóstol Juan (1ª Jn 4, 19-5, 4) habla de mundanidad. Cuando dice que “todo lo que ha nacido de Dios vence al mundo”, está hablando de la lucha de todos los días contra el espíritu del mundo, que es mentiroso, espíritu de apariencias, sin consistencia, mientras que el Espíritu de Dios es verdadero. El espíritu del mundo es el espíritu de la vanidad, de las cosas que no tienen fuerza, que no tienen fundamento, y que caerán. Como los dulces que se dan en Carnaval no son consistentes, sino llenos de aire, así es el espíritu del mundo: lleno de aire y engaña, porque es hijo del padre de la mentira.

Papa emérito Benedicto XVI

Declaró a finales de los noventa que: “Cualquier futura dictadura anticristiana sería probablemente más sutil que las dictaduras que hemos conocido en el pasado: admitiría aparentemente la religión, pero sin que ésta pueda intervenir en la forma de conducta ni en el modo de pensar”.

Cardenal Robert Sarah

Amar a alguien como Cristo nos ama significa amar a esa persona en la verdad. “Para esto nací -dijo Jesús a Poncio Pilato- para dar testimonio de la verdad”. (…) La Iglesia basa sus enseñanzas en las verdades del mensaje de Cristo. No necesitamos mirar lejos para ver las tristes consecuencias del rechazo del plan de Dios para la intimidad y el amor humanos. La liberación sexual que el mundo promueve no cumple su promesa. Más bien, la promiscuidad es la causa de tanto sufrimiento innecesario, de corazones rotos, de soledad y de tratamiento de los demás como medio para la gratificación sexual. Como madre, la iglesia busca proteger a sus hijos del daño del pecado, como una expresión de su caridad pastoral.

Arzobispo Samuel J. Aquila

Nuestra respuesta a esta complacencia debe ser un retorno a los caminos de Dios, quien dispone la senda de gracia que nos preserva de los peligros verdaderos del pecado y de los ataques del maligno. El Padre nos ha dado a su hijo Jesús, las Bienaventuranzas, los Evangelios, la verdad y sus mandamientos por amor a nosotros, para mantenernos por la senda estrecha del amor. Él es misericordioso en todo lo que nos ha dado. La caridad y la verdad siempre han de ir unidas. Un discípulo nunca ha de conducir a nadie al pecado o consentirlo. ¡Jesús nunca consintió el pecado! Al contrario, enseñó que para los impenitentes la consecuencia de no arrepentirse es el infierno (Mc 9, 42; Lc 17, 1-4). Así como un padre de familia proporciona límites para sus hijos por su propio bien, el Señor también no los ha proporcionado.

Obispo José Ignacio Munilla

El miedo a la muerte está humanamente justificado, hasta el punto de que es señal de tomarse la vida en serio. Si la muerte no tiene sentido, tampoco la vida parece tenerlo. En este dilema existencial, la fe que vence al miedo es un signo de vida resucitada: “El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?” (Salmo 27). La Pascua de Cristo nos permite vivir en la confianza que nace de la victoria de Cristo sobre la muerte. Su victoria es la nuestra, hasta el punto de que la Sagrada Escritura se refiere a Jesucristo como el “primogénito de entre los muertos” (Col 1, 18). Confesar a Cristo como “primogénito” en la resurrección, es referirse a nosotros, de forma implícita, como los hermanos menores, llamados a participar de la victoria de Cristo, nuestro hermano mayor. De esta manera, la esperanza cristiana nos permite vivir el presente desde el futuro que nos ha sido dado en la resurrección de Jesucristo. O, dicho de otro modo, el estilo y el tono de nuestra vida, denotan y delatan nuestro futuro escatológico. ¿Cómo es nuestra vida actual: “resucitada” o “mortecina”? Este es el dilema.

Obispo Mario Moronta, carta a Maduro (3)

Podríamos hacer mención de muchas otras calamidades que están golpeando a la mayoría de los venezolanos. Es fácil negarlo, y contraatacar con insultos, menosprecios y amenazas. Usted apela a cada rato que la causa es la “guerra económica”: es verdad, existe una “guerra económica” pero no contra el Gobierno ni las instituciones del Estado, sino contra el pueblo: la guerra de la corrupción que ha enriquecido a muchos que se denominan dirigentes y servidores de la nación; la del saqueo del así denominado “arco minero” que, amén de destruir la “Casa común de la Creación”, ha permitido que no pocos se llenen de las ganancias de la minería ilegal; la del olvido de las atenciones que hay que dársele al pueblo. Todo esto tiene sus consecuencias en el deterioro de la calidad de vida de muchísimos hermanos nuestro.

San PÍO X

Pascendi Dominici Gregis  (95)

Por lo demás, agregan, los Libros Sagrados, como por su naturaleza son religiosos, necesariamente viven una vida: mas su vida tiene también su verdad y su lógica, distintas ciertamente de la verdad y lógica racional, y hasta de un orden enteramente diverso, es a saber, la verdad de la adaptación y proporción, así al medio (como ellos dicen) en que se desarrolla la vida., como al fin por el que se vive. Finalmente, llegan hasta afirmar sin ninguna atenuación, que todo cuanto se explica por la vida es verdadero y legítimo.