
Esta es la más extensa y reveladora de las encíclicas que exponen la Masonería. Desvela el engaño masónico y sus verdaderos objetivos:
- El fin de la Masonería es derrocar todo el orden religioso y político del mundo que ha producido la enseñanza cristiana y sustituirlo por un nuevo orden de acuerdo a sus ideas.
- Sus ideas proceden de un mero «naturalismo». La doctrina fundamental del naturalismo es que la naturaleza y la razón humana deben ser dueñas y guías de todo.
- La Masonería reclama ser la religión «natural» del hombre. Por eso dice tener su origen en el comienzo de la historia.
- El concepto masón de Dios es opuesto al de la Iglesia Católica. No aceptan de Dios sino un conocimiento puramente filosófico y natural. (Dios es entonces imagen del hombre. Por eso no tienen una clara distinción entre el espíritu inmortal del hombre y Dios)
- Niegan que Dios haya enseñado algo.
- No aceptan los dogmas de la religión ni la verdad que no puede ser entendida por la inteligencia humana.
- Poco les importa los deberes para con Dios. Los pervierten con opiniones erradas y vagas.
- La Masonería promulga un sincretismo que mezcla desde los misterios de la cábala del antiguo oriente hasta las manipulaciones tecnológicas del modernismo occidental.
- El emblema masónico «del compás y el cuadrante son símbolos de un racionalismo que pretende identificarse con todo lo que es «natural».
- Enseña que la Iglesia Católica es una secta.
- Su oposición a la Iglesia Católica antecede a la oposición de la Iglesia contra ella. Incompatibilidad entre el Catolicismo y la Masonería.
- El Catolicismo es una religión revelada y esencialmente sobrenatural. Por eso la Iglesia debe enseñar con autoridad la doctrina revelada.
- La Masonería promete la perfección por medio solo del orden natural y ve el orden natural como el más alto destino.
- De lo anterior se concluye que el Catolicismo y la Masonería son esencialmente opuestas. Si una desistiera de su oposición a la otra, dejaría de ser lo que es.
- La encíclica hace una reflexión basada en las «dos ciudades» de San Agustín que representan dos reinos opuestos en guerra. En un lado Jesucristo, en el otro está Satanás. La fuerza detrás de la Masonería, causante de sus engaños y su odio a la verdad de Jesús no puede ser sino Satanás, el príncipe de la mentira.
El problema de los orígenes de la Renaixença preocupo a sus hombres más representativos desde que, superada su etapa inicial puramente literaria, adquirió su dimensión cultural y política. Dado el sentido y las circunstancias históricas del renacimiento catalán, la cuestión pudo plantearse con el intento de mostrar la autenticidad del nuevo despertar de la vida catalana, su continuidad profunda con las corrientes centrales de su tradición histórica.
* «El fin de la Historia» está clarísimo: La Eternidad, que nunca termina.

Si San Ignacio es verdaderamente el adalid de la España militante, el hombre de la acción y del apostolado, Santa Teresa es la personificación de la España sufriente y orante.