Ntra Sra. de los Ángeles

Oración a la Reina de los Ángeles, rezada en la explanada de la Basílica del Sagrado Corazón de Jesús, junto a la imagen de la Patrona de Getafe, la Virgen Nuestra Señora de los Ángeles, vuelta hacia el monumento al Corazón de Jesús, para preparar la renovación de la consagración de España al Corazón de Jesús, en el mismo día en que se cumplía el centenario de esta consagración, el 30 de mayo de 2019, al comienzo de la procesión conocida como “la bajada de la Virgen”. La oración estuvo presidida por el obispo de Getafe, Don Ginés García Beltrán, su obispo auxiliar, José Rico Pavés, el Rector de la Basílica del Sagrado Corazón, el Capellán de la Real e Ilustre Congregación de Nuestra Señora de los Ángeles, junto a otros sacerdotes, y estuvo acompañada por el presidente y miembros de la Junta directiva de la mencionada Congregación, además de numerosos fieles.

MONICIÓN:

Antes de que el costado de Jesucristo fuera traspasado por la lanza del soldado y se nos abrieran los tesoros de su Corazón, María nos fue regalada como Madre. Para entrar con provecho en el costado traspasado del Redentor y experimentar más a fondo la grandeza insondable del Amor divino, debemos recibir a la Virgen María, La Reina de los Ángeles, como Madre de Cristo y Madre Nuestra. María orienta todas las cosas hacia su Hijo, que escucha nuestras oraciones y perdona nuestros pecados.

Al consagrarnos al Corazón de María, encontramos un camino seguro hacia el Sagrado Corazón de Jesús, símbolo del amor misericordioso de nuestro Salvador.

Por eso, cuando se cumplen cien años de la consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús, llevada a cabo en el Cerro que recibe su nombre de la Virgen María, Nuestra Señora de los Ángeles, acudimos a su materna intercesión para que nos alcance de su Hijo la gracia de un corazón renovado que se deje inflamar en el triple amor de su Sagrado Corazón.

ORACIÓN 

Abogada y Mediadora de la gracia,
tú que estás unida de forma singular a Jesucristo,
el único Mediador y Salvador de todos los hombres,
alcánzanos de tu Hijo un corazón completamente renovado
que ame a Dios con todas sus fuerzas y sirva a nuestros hermanos como tú lo hiciste.
Madre de la Iglesia, de los hombres y los pueblos,
que en la víspera de Pentecostés intercediste
para que el Espíritu Santo descendiera sobre la Iglesia naciente,
intercede también ahora para que ese mismo Espíritu
produzca un profundo rejuvenecimiento de la fe en España.
Que nuestro pueblo, tierra de María, sepa recibir y custodiar
los frutos santos de su herencia católica
para que pueda afrontar con valentía
los retos evangelizadores del presente y del futuro.
Madre del Redentor y madre de los redimidos,
cuando la Iglesia nos llama por la voz del Sucesor de Pedro
a impulsar una nueva etapa evangelizadora,
ayúdanos con tu poderosa intercesión a salir valerosos
al encuentro de las heridas de nuestros contemporáneos
para llevar a todos el bálsamo de la misericordia
que brota del Corazón traspasado de tu Hijo.
Que las palabras que pronunciaste
en las bodas de Caná: “Haced lo que Él os diga”,
orienten siempre nuestros pasos
y nos acerquen cada día más al Sagrado Corazón de Jesús,
símbolo del amor misericordioso de nuestro Salvador.
Enséñanos a tener los mismos sentimientos de Cristo,
de modo que en nuestro corazón habite su amor de predilección
por los pequeños y los pobres, por los excluidos y los que sufren,
por los pecadores y los extraviados de corazón.
Congréganos a todos bajo tu protección
y entréganos a todos a tu Hijo querido,
Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
V./ Nada sin María.
R./ Todo con Ella.