Pablo

Defender el matrimonio sacramental

Jesús traspasado por la lanza - 2Se habla de un viraje eclesiástico, de que la Iglesia no debe presentar batalla frente al divorcio civil, de que no es necesario que la legislación defienda el matrimonio sacramental. Quienes dicen esto están marginados de la doctrina católica, sean quienes sean. (Mn. José Ricart Torrens – CATECISMO SOCIAL)

Las amenazas plebiscitarias

Cuando, en ocasiones, se nos recuerda, para contrarrestar las amenazas plebiscitarias del separatismo, que cualquier decisión que afecte a la integridad del territorio de la nación habría de pasar por una consulta a la totalidad del pueblo español, único titular de la soberanía, a algunos, mucho menos que tranquilizarnos, esa sola mención de un referendo tal, intuyendo el grado de patriotismo de la gran mayoría de los españoles, víctima del pensamiento dominante, no otra cosa puede producirnos sino escalofríos. (Manuel Antonio Orodea – RAZÓN ESPAÑOLA)

A nivel teológico

A nivel teleológico podemos ver que todos los agentes actúan de conformidad con una intención y un objetivo. Lo que diferencia al hombre de las demás criaturas de la tierra es que él es el señor de su teleología, no está determinado por la naturaleza como las criaturas irracionales, ni por circunstancias históricas. (Mons. Ignacio Barreiro Carámbula – Verbo)

Con los enemigos de la fe

Al llegar a la época moderna se nos presenta el tipo encantador de San Francisco de Sales, que por su exquisita delicadeza y mansedumbre mereció ser llamado viva imagen del Salvador. ¿Creéis que les guardó consideración alguna a los herejes de su tiempo y país? ¡Ca! Les perdonó sus injurias, les colmó de beneficios, procuró hasta salvar la vida a quien había atentado contra la suya. Llegó a decir a un su rival: “Si me arrancaseis un ojo, no dejaría con el otro de miraros como hermano”. Pues bien; con los -enemigos de su fe no guardaba clase alguna de temperamento o consideración. (Sardá y Salvany – El liberalismo es pecado)

Las glorias de España

Nosotros fuimos grandes, con una grandeza tal, que quisiera recordar las palabras de un gran español lusitano, Oliveira Martins, que, a pesar de ser positivista y ateo, cuando escribió uno de sus libros cantaba las glorias de España con un acento tal que ciertamente eclipsa aquel otro lenguaje, impropio al hablar de una madre, que suelen usar nuestros historiadores de los partidos democráticos. (Juan Vázquez de Mella – El Verbo de la Tradición)

Postmodernidad

Un análisis cuidadoso de las anteriores ideas nos muestra que, aunque la postmodernidad -tal como indica el prefijo “post”- ha venido después de la modernidad y la ha criticado muy duramente, no es algo completamente distinto de ella. Más aun, podría ser aprehendida como la misma modernidad llevada a sus últimas consecuencias, porque esta radicalización es la que produce su disolución. Así pues, la postmodernidad es la despedida y a la vez la consecuencia de la modernidad, y al asumirla y desarrollarla en su sentido más extremo representa su fin. (Miguel Ayuso – VERBO)

El relativismo moral

La obligación para los centros católicos de enseñar contra la doctrina católica, la desprotección de las familias, la libre pornografía omnipresente, la falsificación-anulación de la historia y de la identidad de España (especialmente en todo lo relacionado con el catolicismo), el relativismo moral en la escena pública y un largo etcétera. Un sistema que ha traído todo esto no puede ser glorificado, y menos con esa rotundidad, en un comunicado archiepiscopal. (Bruno Moreno Ramos – RAZÓN ESPAÑOLA)