Constante propaganda de subversión soviética

Razones tan claras no han sido, sin embargo, suficientes frente a las pasiones sectarias de algunos sectores del mundo que nos rodea; el signo de nuestro tiempo es el de pelear para deshacer esas conjuras que no resisten al más pequeño raciocinio. El hecho que desde Praga y desde Moscú se lleve a cabo con potentes radios una constante propaganda de subversión, que periódicamente pasen la frontera agentes comunistas para propagar el terrorismo, y que cuando los delincuentes caen en poder de la justicia, por sus hechos criminales, se desencadene fuera de las fronteras la caja de los truenos de la prensa y de la radio, que el comunismo y sus comparsas de conjura manejan, y que, en cambio, se sucedan toda clase de crímenes y genocidios bajo el dominio comunista o en países de su influencia, sin que se provoquen las reacciones de opinión que estos hechos merecen, demuestra la situación del mundo con el que tenemos que pechar. Resulta paradójico que seamos nosotros, los tildados de dictadores y totalitarios, los comprensivos y tolerantes frente a los errores ajenos, y que sean los que se proclaman liberales, los que llevan a tales extremos sus pasiones e intolerancias.

(8-VII-1964: Cortes Españolas.—Inauguración VIII Legislatura).