Juan Fisher, obispo, y Tomás Moro, mártires, «Ellos demostraron lo que es ser de verdad discípulos de Cristo y el significado de la verdadera amistad».
Padre Cano, m.C.R.
* El Estado Laico es un estado de locos.
* Votar en unas elecciones políticas es someterse a la tiranía de los partidos políticos.
* Dios nuestro Señor escoge para íntimos amigos suyos los más pobres, humildes y sencillos.
* La vida sobrenatural de las personas que viven en gracia de Dios, perfecciona la vida natural y la social.
* San Agustín dijo: «Quita la justicia y, entonces ¿qué distingue a los Imperios de una gran banda de bandidos?».
* La situación política se ha impuesto por el miedo a la Verdad y a la libertad de una parte importante de la sociedad española.
* «Armenia fue además de una de las más antiguas del mundo, la primera nación cristiana de la Historia, antes, incluso, que Roma» (Fernando José Vaquero Oroquieta).
«Para seguirle, para ser verdaderos cristianos, debemos corregir nuestros defectos, mortificar nuestras pasiones y nuestros sentidos. El primer médico de nosotros somos nosotros mismos».
21.- LA MORTIFICACIÓN
Es el mandato de Jesús. Mandato duro para los cristianos débiles y demasiado apegados a las propias comodidades. Mandato suave y dulce para aquellas almas que sienten la belleza de la perfección, gustan las dulzuras íntimas de la vida cristiana. «Quien quiera seguirme, debe renunciar a sí mismo»
Para seguirle, para ser verdaderos cristianos, debemos corregir nuestros defectos, mortificar nuestras pasiones y nuestros sentidos. El primer médico de nosotros somos nosotros mismos.
Para conocerte bien debes hacer el examen de conciencia cada día, cuando estás libre de ocupaciones materiales.
¿Cómo regulas tus pasiones? ¿Reina en tu corazón la soberbia, la avaricia, la cólera, la indiferencia en hacer el bien, la envidia del bien ajeno? Bajo la excusa de la prudencia,
¿No escondes, quizá el respeto humano? ¿Cómo mortificas tus sentidos?
La gran Reina Isabel la Católica, en su lecho de muerte, cuando dictaba al escribano real su testamento: “Atraer los pueblos de Indias y convertirlos a la Santa Fe Católica”
Una Epopeya misionera
Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R
( I )
AMÉRICA ES LA OBRA CLASICA DE ESPAÑA (1)
América es de ayer: pero ayer es, para la historia, el lapso de cuatro siglos y medio que nos separan de su descubrimiento. Y, no obstante, la emoción histórica de este momento en que un continente vastísimo surge de entre mares inmensos, cabeza y pies adentrados en los polos opuestos de la tierra, poblado por razas desconocidas, con sus mil lenguas y sus dioses incontables, con climas que corren desde la zona tórrida a los hielos polares; esta emoción, digo, y el ideal que de ella pudo nacer, ya no hace vibrar el alma del mundo. Es que el mundo, egoísta, ha preferido echarse sobre las Américas con ansia de mercader—iba a decir con hambre de Sancho—y no a sopesar y encauzar, con alma hidalga, los valores espirituales del magno acontecimiento.
Este es el fondo único de todos los problemas del americanismo: el concepto materialista o espiritualista de la vida y de la historia. Tal vez la humanidad hubiese cantado con mejor plectro el hecho inmortal, si no hubiera sido España, la entonces envidiada y temida, hoy la cenicienta de Europa, la que arrancó al Atlántico sus seculares secretos. Quizá hubiera sido mayor la gloria, para las Américas y para la historia, si no se hubiese torcido el movimiento inicial de la conquista, espiritualista, ante todo.
Y, no obstante, el hecho está ahí, el más trascendental de la historia; y ésta pide una interpretación y una aplicación legítima del hecho. Porque “la mayor cosa después de la creación del mundo—le decía Gómara a Carlos V—, sacando la encarnación y muerte del que lo crio, es el descubrimiento de las Indias”. Colón, descubriendo las de Occidente, y Vasco de Gama, las de Oriente, son los dos brazos que tendió Iberia sobre el mar, con los que ciñó toda la redondez del globo. “El mundo es mío, pudo decir el hombre, con todas sus tierras, sus tesoros y sus misterios; y este mundo que Dios crio y redimió, yo lo he de devolver a Dios”. Este fue el hecho, y éste debió ser el ideal. La grandeza del hecho la cantaba Camones, cuando decía:
Del Tajo a China el portugués impera,
De un polo a otro el castellano, boga,
Y ambos extremos de la terrestre esfera
Dependen de Sevilla o de Lisboa.
El ideal lo proclamaba la gran Isabel la Católica, en su lecho de muerte, cuando dictaba al escribano real su testamento: “Atraer los pueblos de Indias y convertirlos a la Santa Fe Católica”. Nuestro gran Lope pondrá más tarde este doble ideal en boca del conquistador de Méjico:
* La esclavitud sexual es uno de los negocios del capitalismo salvaje.
* Cuando nos recogemos totalmente, el Señor colma de bendiciones.
* Cristo es el Rey del mundo. Muchos no se han enterado o son unos cobardes.
* Hay muchos herejes y cobardes, es verdad. También es verdad que los santos de estos tiempos consuela a Dios.
* «Los infantes españoles prefieren la muerte a la deshonra. Ya hablaremos de capitulación después de muertos» (Francisco Bobadilla, maestre de campo).
* Dos jóvenes católicos fueron asesinados por soldados mientras recogían alimentos para los desplazados. En Myanmar la situación no mejora, es muchas ciudades las personas han tenido que huir hacia las zonas boscosas para protegerse de los enfrentamientos armados.