Papa San Juan Pablo II

“Hemos de fomentar en nosotros el afán apostólico por transmitir a los demás la luz y la gloria de la fe, y para este ideal debemos educar a todo el pueblo de Dios. No podemos permanecer tranquilos si pensamos en los millones de hermanos y hermanas nuestros redimidos también por la sangre de Cristo, que viven sin conocer el amor de Dios. Para el creyente en singular, lo mismo que para toda la Iglesia, la causa misionera debe ser la primera porque concierne al destino eterno del hombre y responde al designio misterioso y misericordioso de Dios”.

Cardenal Robert Sarah

Queridos peregrinos, abandonemos la oscuridad. ¡Elijamos la luz! Pidamos a la Santísima Virgen María saber decir “fiat”, es decir, sí, plenamente, como ella, para recibir la luz del Espíritu Santo como lo hizo ella… Pidamos a Nuestra Santísima Madre tener un corazón como el suyo, un corazón que no le niega nada a Dios, un corazón ardiente con amor por la gloria de Dios, un corazón ardiente para anunciar a los hombres las buenas nuevas, un corazón generoso, un corazón tan abundante como el corazón de María, tan abundante como el de la Iglesia, y tan rico como el del Corazón de Jesús ¡Que así sea!

Cardenal Reniner María Woelki

“Esta cultura cristiana, no se logra aboliendo el celibato. No se logra pidiendo que ahora las mujeres sean admitidas a los ministerios. Y tampoco se logra diciendo que debemos tener una nueva moralidad sexual. No, el Evangelio es y sigue siendo la piedra angular. Es la Fe de la Iglesia la que sigue siendo la piedra angular, tal como nos la presentó San Juan Pablo II en su Catecismo. El desafío es precisamente atestiguar y proclamar ahora esta fe atemporal de tal manera que sea evidente y comprensible para la gente de hoy. Este es un reto que debemos enfrentar en lugar de alejarnos de él”. El Cardenal Woelki hizo la reflexión de que “el fundamento para la esperanza de la Iglesia en Alemania es que Cristo existe y permanece y sigue siendo el Señor de la Iglesia y que su Espíritu Santo nos fue prometido y otorgado”.

Cardenal Carlos Osoro

Contempla a Jesús lavando los pies a Pedro. Aquí puedes descubrir a Pedro en la realidad humana más profunda de su ser. Sí, rechazando el amor de Dios, porque cree que Jesús no puede actuar de manera tan servil y humilde, no debe rebajarse a lavar los pies, por ello no acepta que sea siervo. En el fondo, no entiende al Dios que muestra su rostro en Jesús, pues para él es el hombre quien debe servir a Dios y no Dios quien sirva y ame al hombre. No acepta que exista alguien que ame al hombre de ese modo. Pedro expresa la dificultad que tenemos para dejarnos amar. ¿Te dejas amar por Dios que quiere servirte y estar a tu lado siempre?

Obispo Juan Antonio Reig Pla

Para ello necesitamos de nuevo la sabiduría cristiana y así poder anclar nuestra existencia en Dios y aprender de nuevo el arte de vivir poniendo la familia al servicio del Reino de Dios. Como Jesús, hallado por sus padres en el templo, hemos de aprender a ocuparnos de las cosas de Dios nuestro Padre, distribuyendo nuestro tiempo entre la alabanza divina, el estudio, el trabajo y generando nuevas prácticas familiares y comunidades que manifiesten un nuevo modo de vivir en la tierra sabiendo que nuestro destino final es el Cielo. Que con la intercesión de la Sagrada Familia y el testimonio de San Fernando, el rey santo, podamos sembrar nuestra tierra, España, de la sabiduría del evangelio.

Obispo Mario Moronta, carta a Maduro

Obispo Mario MorontaHa crecido la pobreza crítica y los índices de desnutrición son altísimos. Me imagino que a Usted eso no se lo informan. Asimismo, la salud se ve desguarnecida en todos los sentidos, desde la atención hospitalaria hasta la consecución de medicamentos. Hay muchos que están sufriendo por la falta de atención (es el caso de los enfermos renales por falta de diálisis y el de los enfermos oncológicos por no ser debidamente atendidos).

San PÍO X

Pascendi Dominici Gregis  (94)

Las ciencias y la historia son allí a manera de una envoltura, con la que se cubren las experiencias religiosas y morales, para difundirlas más fácilmente entre el vulgo; el cual, como no las entendería de otra suerte, no sacaría utilidad, sino daño de otra ciencia o historia más perfecta.