jesc3bas-crucificado-rostro-1

“No hay cosa más útil para alcanzar la salvación eterna que meditar todos los días los sufrimientos de la pasión de Cristo”.

(San Agustín)

– San Anselmo: “Oír una Misa en vida o dar limosna para que se celebre aprovecha más que dejarla para después de la muerte”.

– Eugenio III Papa: “Más aprovecha para la remisión de la culpa y de la pena, es decir, para la remisión de los pecados, oír una Misa que todas las oraciones del mundo”.

– San Alfonso Mª de Ligorio: “Con la Misa se tributa más honor a Dios que el que pueden tributarle todos los Ángeles y los Santos en el Cielo, puesto que el de éstos es un honor de criaturas; mas, en la Misa, se le ofrece su mismo Hijo Jesucristo, que le tributa un Honor Infinito”.

– Santa Teresa suplicaba un día al Señor le indicara cómo podría pagarle todas las mercedes que le había dispensado; y le contestó: “OYENDO UNA MISA”.

– El Santo Cura de Ars: “Todas las buenas obras del mundo reunidas no equivalen al Santo Sacrificio de la Misa, porque son obra de los hombres, mientras que la Misa es obra de Dios. En la Misa, es el mismo Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, el que se ofrece al Padre para remisión de los pecados de todos los hombres, y al mismo tiempo le rinde un Honor Infinito”.

– San Josemaría Escrivá de Balaguer: “La Santa Misa, que es la pasión y muerte de Jesucristo, ha de ser la raíz y centro de nuestra vida interior”.

– San Agustín: “Vale más una lágrima derramada pensando en la pasión de Cristo, que ayunar a pan y agua durante un año”.

– Fue revelado a Santa Gertrudis que cuantas veces se detiene el alma a mirar con devoción el crucifijo, otras tantas le mira Jesucristo con ojos de infinita ternura.

– San Alfonso Mª de Ligorio: “Los santos, que saben muy bien el placer que dan a Jesucristo acordándose a menudo de su pasión, nunca se cansan de meditar los dolores y desprecios que padeció, sobre todo a la hora de su muerte”.

– San Juan Crisóstomo: “Ésta es la más grande recompensa, la más grande fortuna a la que puede llegar una criatura: dar gusto a Dios”.

– San Buenaventura: “Si quieres crecer siempre de virtud en virtud y de gracia en gracia, procura meditar todos los días en la pasión de Jesucristo, pues no hay ejercicio más a propósito para santificar tu alma”.

– San Alfonso Mª de Ligorio: “Debería asombrarnos más uno solo de los golpes que recibió Jesucristo en la cruz, que si todos los ángeles y todos los hombres fuesen aniquilados”.

– San Francisco de Asís se lamentaba con profundo dolor de la ingratitud con que vivían los hombres que no le aman viviendo olvidados de Él. No se cansaba de exhortar a sus hermanos a que pensasen siempre en la pasión de Jesús.

– San Alfonso Mª de Ligorio: “Al ir a la pasión, Jesús nos dice: Voy a daros a entender cuánto os amo y a la vez os forzaré a amarme, del modo más poderoso que tengo a mi disposición”.

– San Josemaría Escrivá de Balaguer: “El Señor, desde la cruz, espera una limosna continua de amor”.

-San Alfonso Mª de Ligorio: “Jesucristo, desde la Cruz, te dice sin palabras: Lo único que te digo y te recomiendo es que, cuando me veas en la cruz morir por ti, te acuerdes del amor que te he tenido; no lo eches en olvido; ámame”.

– San Juan Crisóstomo: “Dios ama tanto a cada hombre en particular como a todo el universo”.