
Publicado por manuelmartinezcano | Filed under Pensamientos
13 miércoles Feb 2019
13 miércoles Feb 2019
Posted in Artículos - Contracorriente
Patricia Messa
“El hombre sin cultura parece extranjero en su propia humanidad”. Así sentencia el autor de este libro la situación actual. Nos encontramos ante una de las obras más acertadas sobre la cultura actual y por qué hemos llegado hasta donde hemos llegado: a ser unos desheredados en nuestra propia carne, en nuestra propia identidad.
François-Xavier Bellamy, profesor de filosofía y literatura en un colegio de París, nos expone de primera mano lo que ha visto durante años en sus clases: jóvenes desheredados, incapaces de acoger la cultura que les precede y adultos incapaces de transmitirla.
El autor hace una breve introducción analizando lo que se puede observar en los periódicos, en la calle, en las familias… la cultura se muere, la sociedad se denigra. Si no hacemos nada al respecto perderemos nuestra identidad, nuestra unicidad y singularidad.
Bellamy, como muchos otros, se pregunta por las raíces de esta ruptura de la transmisión de la cultura, ¿cómo puede ser? El autor elige a tres autores prolíficos, que todos hemos estudiado en algún momento de nuestra vida, y nos muestra de su pensamiento lo referente a la cultura: Descartes, Rousseau y Bourdieu. Todos ellos marcan un antes y un después. Los tres son pensamientos que han ido calando poco a poco y se han integrado en nuestra cosmovisión casi sin darnos cuenta.
Descartes considera la transmisión de la cultura un fallo de la razón porque si queremos verdaderamente construir sobre seguro, tenemos que dudar de todo lo anterior, tenemos que rechazar la tradición, rechazar la cultura, distanciarnos de la educación, empezar con una tabula rasa y con el individualismo, nada de guías, uno se construye a sí mismo.
Para Rousseau la transmisión de la cultura es una contaminación de la naturaleza. El francés apuesta por no guiar a su Emilio sino que él mismo descubra lo que es y lo que quiere ser, y la cultura no es más que un entorpecimiento en el camino, un obstáculo que hay que evitar. “Todo progreso en la cultura nos aleja de la naturaleza”. El hombre tiene que permanecer en su estado natural. La educación, por tanto, es negativa, el niño no debe hacer nada en contra de su voluntad, debe permanecer ignorante si así lo prefiere; la educación esclaviza. Finalmente, Bourdieu, pensador marxista, arguye que la transmisión de la cultura no es sino otra forma de dominación, y la transmisión, una de las maneras de mantener la desigualdad entre clases. Bourdieu habla de capital cultural. La educación está al servicio de esta selección y división entre los que saben y los que no saben, “la cultura de la escuela es una cultura de elite”, es una de las formas más evidentes de desigualdad, es puro arbitrio, una excusa para legitimar la jerarquía de la sociedad. Y según él, “La cultura es el arma del crimen”.
Después de este análisis, ¿cómo seguir transmitiendo la cultura? ¿Por qué? Bellamy defiende que “Hay que tomarse en serio la necesidad de la cultura como mediación esencial para el cumplimiento de nuestra naturaleza”. Sin cultura nos volvemos bárbaros, incapaces de ser hombres en plenitud. La forma más esencial de atacar la humanidad es atacando la cultura.
En definitiva, prestemos atención porque “La urgencia está en que logremos reconciliarnos con el sentido mismo de la educación para hacer vivir en cada uno la cultura, por medio de la cual el hombre se hace hombre, la libertad se hace efectiva y el futuro común, posible”.
(CRISTIANDAD)
13 miércoles Feb 2019
Posted in Hemos leído
Pablo
Termino, Señor… Que no me seduzca el comodín mundano de jugar al hombre sensato y equilibrado, al «vivo» que no se compromete buscando el punto medio que no existe, para siempre situarse ante el plato de las buenas pitanzas, reclamando integraciones que sabe de cierto que no son posibles. Que no propine la anestesia de los tópicos mentirosos que parlotean de tensiones, problemas generacionales, mentalidades y sectores cerrados, con todo el gárrulo embuste que se oculta en las hegelianas discriminaciones entre conservadores y avanzados, abiertos y excluyentes, integristas y progresistas, preconciliares y posconciliares, jóvenes y viejos. Que por encima de toda la hojarasca adivine que el dilema es taxativo entre fe y ateísmo, entre razón y absurdo, entre libertad cristiana y esclavitud, entre castidad y corrupción, entre Dios e infierno. (José Ricart Torrens, Pbro. – AVE MARÍA)
La hermosura de la castidad, de la pureza del cuerpo -y también del alma- radica no en sí misma, no en cuanto virtud aislada, sino en que es una participación a la pureza del Ser divino Trinitario. La Virgen es Pura e Inmaculada por esta razón, por su participación inefable, en grado cualitativamente superior a cualquier creatura humana o angélica, a la pureza del Ser divino Trinitario. Vivir la pureza es participar de la pureza del Acto de Ser divino. Y esto es condición indispensable para la vida cristiana, para que el cristiano -sea horno o heterosexual- viva, en la castidad, una vida feliz, plena y alegre. Aún en medio de las tribulaciones y persecuciones del mundo. (Javier Navascués entrevista al P. Álvaro Sánchez Rueda – AHORA-INFORMACIÓN)
Todo lo que oímos más o menos se nos queda en la cabeza, más o menos. hay quien tiene más o menos memoria, depende de las células cerebrales, que unos tienen más y otros tienen menos, de ahí lo que llaman las memorias de gramófono, que oyen una cosa y se les queda grabado, sea lo que sea. Yo conocí un compañero mío que tenía una memoria fenomenal. Oía una cosa y se le quedaba, daba lo mismo lo que fuese y sin entenderlo. Lo que recuerdo, cuando éramos compañeros y estudiábamos griego, él no sabía todavía, no habíamos empezado a estudiarlo todavía, y él oyó a otro que estaba recitando un discurso griego de Demóstenes para después en público recitarlo. Al día siguiente o al cabo de dos días hubo un acto y aquel joven recitó el discurso de Demóstenes y se perdió, y él le apuntó y le dijo: «sigue así». (P. Francisco de Paula Solá S.J.)
La historia de la iglesia nos muestra que el celibato cristiano participa de esa admirable fecundidad virginal de María y de la iglesia. Los doce Apóstoles célibes, con su palabra y su sangre, pusieron el fundamento constante de una segura transformación del mundo. Los misioneros, generalmente célibes y vírgenes, entregándose enteros a Cristo y a los hombres, han dado a luz pueblos, ciudades y naciones. (José María Iraburu)
La circularidad entre razón y fe es posible y no es círculo vicioso cuando se reconoce la fuente unitaria de ambas y la superior dignidad y veracidad de la Revelación. Tal es la aportación insuperable de santo Tomás. (CRISTIANDAD)
Muchos católicos no quieren «recapitular todo en Cristo», sino capitular de entrada. Se resignan a no trabajar por restablecer la Cristiandad, a no emprender la ardua tarea de reevangelización. La descristianización, dicen, es un hecho innegable que se impone y basta. Y este hecho se abate sobre nuestros contemporáneos como una fatalidad contra la cual no hay que tomar partido. Hay que contentarse con renunciar a ello. Y tranquilizar la conciencia al respecto. (Custodio Ballester Bielsa, pbro.)
Observamos que, en la libertad de los amigos de Jesús, se superan los apegos transitorios, así como la vanagloria que busca ocupar los “primeros asientos” (Lc 14, 10). Por el contrario, es en esta Verdad, que es el mismo Jesús, donde encuentran su esencia y alegría, sellados en la confianza de que cada uno de sus nombres están escritos en el Cielo (cf. Lc 10, 20). (Ángela Cabrera – VIDA SOBRENATURAL)
El ateísmo es lo más irracional -lo más inmoral, por lo mismo-, lo más opuesto a lo que la naturaleza humana reclama. Por eso, negar a Dios o vivir sin Él es lo más desgarrador para la persona humana: se mete en un infierno en vida, en esta vida, y luego sigue ya para siempre en él… Por eso también, la patraña más nefasta -por maliciosamente traicionera-, que se le puede servir al hombre es decirle: «Dios no existe». No se le puede hacer un daño mayor. Tantas veces, irrecuperable ya. (José Luis Aberasturi)
13 miércoles Feb 2019
Posted in Miguicas
Padre Martínez m.C.R.

* La misión de los médicos, es sanar los cuerpos. La misión de los sacerdotes, es sanar las almas.
* No se puede entender, sin la acción diabólica, que con votos de católicos se hagan leyes antidivinas y antihumanas.
* Dicen que se está gestando un nuevo mundo. Pío XII dijo que debemos convertir este mundo de selvático en humano y de humano en cristiano.
* Parece ser, que hombres y mujeres tenemos un común denominador: vivir lo mejor posible, criterio mundano. Lo cristiano es vivir santamente.
* El comunismo fue condenado por la Iglesia porque es «intrínsecamente perverso», antiteo. La democracia de la soberanía del pueblo es antiteismo.
* Leyendo la vida del Santo Cura de Ars, uno queda asombrado de las penitencias y mortificaciones que hizo. Su lema era: «Es menester a toda costa salvar almas».
* Pastores: no se trata de la Nueva verdad, ni del Nuevo paradigma, ni las Nuevas parodias. Se trata de la salvación eterna de los fieles, seglares y eclesiásticos.