Pablo

Anestesia de los tópicos mentirosos

Sagrada Familia y Santísima TrinidadTermino, Señor… Que no me seduzca el comodín mundano de jugar al hombre sensato y equilibrado, al “vivo” que no se compromete buscando el punto medio que no existe, para siempre situarse ante el plato de las buenas pitanzas, reclamando integraciones que sabe de cierto que no son posibles. Que no propine la anestesia de los tópicos mentirosos que parlotean de tensiones, problemas generacionales, mentalidades y sectores cerrados, con todo el gárrulo embuste que se oculta en las hegelianas discriminaciones entre conservadores y avanzados, abiertos y excluyentes, integristas y progresistas, preconciliares y posconciliares, jóvenes y viejos. Que por encima de toda la hojarasca adivine que el dilema es taxativo entre fe y ateísmo, entre razón y absurdo, entre libertad cristiana y esclavitud, entre castidad y corrupción, entre Dios e infierno. (José Ricart Torrens, Pbro. – AVE MARÍA)

La hermosura de la castidad

La hermosura de la castidad, de la pureza del cuerpo -y también del alma- radica no en sí misma, no en cuanto virtud aislada, sino en que es una participación a la pureza del Ser divino Trinitario. La Virgen es Pura e Inmaculada por esta razón, por su participación inefable, en grado cualitativamente superior a cualquier creatura humana o angélica, a la pureza del Ser divino Trinitario. Vivir la pureza es participar de la pureza del Acto de Ser divino. Y esto es condición indispensable para la vida cristiana, para que el cristiano -sea horno o heterosexual- viva, en la castidad, una vida feliz, plena y alegre. Aún en medio de las tribulaciones y persecuciones del mundo. (Javier Navascués entrevista al P. Álvaro Sánchez Rueda – AHORA-INFORMACIÓN)

El padre Solá habla del demonio (33)

Todo lo que oímos más o menos se nos queda en la cabeza, más o menos. hay quien tiene más o menos memoria, depende de las células cerebrales, que unos tienen más y otros tienen menos, de ahí lo que llaman las memorias de gramófono, que oyen una cosa y se les queda grabado, sea lo que sea. Yo conocí un compañero mío que tenía una memoria fenomenal. Oía una cosa y se le quedaba, daba lo mismo lo que fuese y sin entenderlo. Lo que recuerdo, cuando éramos compañeros y estudiábamos griego, él no sabía todavía, no habíamos empezado a estudiarlo todavía, y él oyó a otro que estaba recitando un discurso griego de Demóstenes para después en público recitarlo. Al día siguiente o al cabo de dos días hubo un acto y aquel joven recitó el discurso de Demóstenes y se perdió, y él le apuntó y le dijo: “sigue así”. (P. Francisco de Paula Solá S.J.)

Pudor y castidad  (117)

La historia de la iglesia nos muestra que el celibato cristiano participa de esa admirable fecundidad virginal de María y de la iglesia. Los doce Apóstoles célibes, con su palabra y su sangre, pusieron el fundamento constante de una segura transformación del mundo. Los misioneros, generalmente célibes y vírgenes, entregándose enteros a Cristo y a los hombres, han dado a luz pueblos, ciudades y naciones. (José María Iraburu)

Razón y fe

La circularidad entre razón y fe es posible y no es círculo vicioso cuando se reconoce la fuente unitaria de ambas y la superior dignidad y veracidad de la Revelación. Tal es la aportación insuperable de santo Tomás. (CRISTIANDAD)

Recapitular todo en Cristo

Muchos católicos no quieren “recapitular todo en Cristo”, sino capitular de entrada. Se resignan a no trabajar por restablecer la Cristiandad, a no emprender la ardua tarea de reevangelización. La descristianización, dicen, es un hecho innegable que se impone y basta. Y este hecho se abate sobre nuestros contemporáneos como una fatalidad contra la cual no hay que tomar partido. Hay que contentarse con renunciar a ello. Y tranquilizar la conciencia al respecto. (Custodio Ballester Bielsa, pbro.)

Apegos transitorios

Observamos que, en la libertad de los amigos de Jesús, se superan los apegos transitorios, así como la vanagloria que busca ocupar los “primeros asientos” (Lc 14, 10). Por el contrario, es en esta Verdad, que es el mismo Jesús, donde encuentran su esencia y alegría, sellados en la confianza de que cada uno de sus nombres están escritos en el Cielo (cf. Lc 10, 20). (Ángela Cabrera – VIDA SOBRENATURAL)

El ateísmo

El ateísmo es lo más irracional -lo más inmoral, por lo mismo-, lo más opuesto a lo que la naturaleza humana reclama. Por eso, negar a Dios o vivir sin Él es lo más desgarrador para la persona humana: se mete en un infierno en vida, en esta vida, y luego sigue ya  para siempre en él… Por eso también, la patraña más nefasta -por maliciosamente  traicionera-, que se le puede servir al hombre es decirle: “Dios no existe”. No se le puede hacer un daño mayor. Tantas veces, irrecuperable ya. (José Luis Aberasturi)