San Maximiliano Kolbe y la Virgen InmaculadaAsí lo explicaba el padre Kolbe: “Pertenecerle a ella, hacernos semejantes a ella, permitir que ella tome posesión de nuestro corazón y de todo nuestro ser, que ella viva y obre en nosotros y por medio de nosotros, que ella misma ame a Dios con nuestro corazón. Pertenecerle a ella sin restricción alguna: he aquí nuestro ideal. Penetrar activamente en nuestro ambiente, conquistar las almas para ella, de manera tal que frente a ella se abran también los corazones de nuestros vecinos, para que ella extienda su amor a los corazones de todos aquellos que viven en cualquier rincón de la tierra, sin tener en cuenta la diversidad de raza o de lengua, y también a los corazones de todos aquellos que vivirán en cualquier momento histórico, hasta el fin del mundo: he aquí nuestro ideal”.