Obra Cultural

BUTRAGUEÑO:

pio X«La vida sin fe no tiene sentido». «Yo creo muchísimo en la familia. Estoy convencido de que es el ámbito más importante para que el hombre sea feliz. Y la familia tiene que contar con Dios. Es un error vivir de espaldas a Él.»

«Quiero haceros un planteamiento un poco drástico: ¿Por qué nosotros, y no otros, somos los elegidos por el Señor para destacar en el deporte? Yo, ante esta pregunta, la única respuesta que encuentro es la de dar gracias.»

«He aceptado las reglas del cristianismo, lo que mis padres me han enseñado con su ejemplo. Y en este sentido, valoro mucho tener las ideas muy claras: cómo tengo que comportarme, qué ideales tengo que perseguir …»

CORAL BISTUER:

«Sin Dios, estamos vacíos y solos». Las personas, porque son humanas, nos fallan. Y por eso, si sólo creyésemos en nosotros o en nuestros compañeros, nos sentiríamos vacíos y solos.»

«El éxito, la fama, el dinero … ¡es todo tan vacío, tan superficial, tan poco importante, que cuando ya lo has tenido te das cuenta de que hay cosas en la vida que cuentan mucho más. Poder transmitir el calor humano, tus creencias, esa es la verdadera meta que llena a una persona.»

«Si eres libre para escoger, tienes que darte cuenta de que los preceptos religiosos no son cortapisas a tu libertad, sino una ayuda para llegar al fin.»

EMILIO DE VILLOTA:

«La fe se valora en momentos difíciles». – «En un trabajo como el mío, se vive el riesgo intensamente, lo que te lleva a tener una cierta familiaridad con la muerte y a plantearte el sentido trascendental de la vida.»

«Soy católico porque he recibido la fe de mis padres, y estoy contento de haberme alimentado de ella. Sin embargo, ahora encuentro poco tiempo para profundizar en mi fe y soy consciente de que me falta arraigar más firmemente estas creencias en mi vida.»

«Si no tuviera fe, posiblemente sería más egoísta.»

«La fe se valora más cuando uno vive momentos críticos o difíciles.»

NADIUSKA:

«Tengo mucha devoción a la Virgen». Me he encontrado con muchas dificultades profesionales por haberme hecho católica, pero con Dios y la Virgen las superaré.»

«De lo que más me arrepiento de mi vida pasada es de haber vivido tantos años con mucha frivolidad.»

«Dios es un ser muy bondadoso y mi trato con Él es lleno de confianza, muy íntimo y muy personal.»

«Hoy en día, ser cristiano consecuente es difícil. A mí me cuesta mucho.»

«Al convertirme, cambié las drogas por Dios. A través de la fe he encontrado el amor, me he hecho más humana.»

«Acudo siempre a la Virgen antes de empezar el trabajo.»

EMILIO ARAGON:

«Soy católico por tradición y por convicción». – «Cuando salgo al “monstruo de las mil cabezas”, me persigno, y me encomiendo en mi intimidad a Dios.».

«Si yo no tuviera fe, es posible que cambiaran muchas cosas en mi vida, pero esa posibilidad ni me la he planteado, ni entra en mi cabeza.».

«En mi familia a nadie le hemos obligado a que viviera su fe, pero yo con mis hijos he hecho lo que hicieron conmigo: les he llevado a Misa los domingos y se han sentado a mi lado en el banco.»

«La velocidad de la vida no es un obstáculo para tratar a Dios. Yo cuando llega la noche y estoy agotado, para evitar dormirme sin rezar las tres Avemarías, empiezo a hacerlo mientras me desvisto.»

IGNACIO YEPES:

«En el compromiso está la libertad». Mis padres me han formado desde pequeño en la fe católica, pero además a lo largo de mi vida he tenido la suerte de convivir y relacionarme con grandes genios que reconocían en sus vidas a un Dios trascendente.»

«La fe no es una postura fácil, cómoda; la fe es esfuerzo. Dios está en el sufrimiento, en la tristeza, en el dolor. Hace dos años murió mi hermano en accidente Y este dolor me sirvió para despertar, pues estaba dormido, y dar un tirón para adelante.»

«He venido a este congreso porque creo en Dios y porque no me importa que se sepa.»

ANDRES VERA:

«La fe da sentido a mi trabajo diario». «Las creencias que me han transmitido mis padres me han ayudado mucho en la vida para tener fuerza y criterio en los momentos de contratiempos.»

«En el entrenamiento, si no creyera en nada, habría muchas cosas que no tendrían sentido para mí.»

«Cuando las cosas nos salen mal es normal, humano, que nos acordemos más de Dios.»

«Los preceptos son necesarios para llevar una línea de conducta clara, y para tratar a las personas como se merecen. Además, para mí son una ayuda para sobrevivir en una sociedad tan competitiva como la nuestra.»

«Si no tuviera fe, viviría lo mejor que pudiera.»

ALEJANDRA RAMOS:

«Por encima de todo está la fe». «Si yo no creyera en Dios, mi vida no tendría sentido.»

«En el trabajo de cada día, cuando surge un contratiempo que no esperaba o hay algo que exige mayor sacrificio, entonces es cuando debe estar presente nuestra fe y nuestra esperanza.»

«En la vida estamos constantemente tomando decisiones, y en nuestro actuar tiene que existir una coherencia. Creo que los preceptos te ayudan a ordenar tu vida y a mantener esa coherencia.»

«No sólo hay que tener fe, hay que alimentarla.»

«Pienso que la juventud de hoy vive mucho a su aire y necesita un orden. Creer en algo es vital.»

¿Qué es el Cottolengo?

José Benito Cottolengo, hoy santo, fue un canónigo italiano extraordinario, nacido 1786, destinado a cátedras y cargos relevantes, de una enorme caridad, que amaba especialmente a los pobres, y en unas circunstancias tristísimas en que un matrimonio con tres hijos menores de siete años, cuya madre era rechazada en el hospital, alquiló dos habitaciones para cuatro camas y convenció a un médico y a un farmacéutico para que le ayudaran, fundando así lo que se llamó «Pequeña Casa de la Divina Providencia».

Buscaba a los inválidos, incurables, epilépticos, los que estaban desahuciados. Y todo esto sin tener dinero, sólo a base de donativos voluntarios, muy seguro de Dios no le abandonaría, y con esta certeza se atrevía a todo lo necesario para sus enfermos; repleta su vida de casos sorprendentes; por ejemplo, le llegaban facturas cuantiosas y seguidamente el importe para pagarlas, y provincialmente, así sigue la Casa, hoy conocida universalmente por «Cottolengo», que solo en Turín un vastísimo territorio, con más de 8.000, y otras semejantes también en Italia, Suiza y Francia.

Es maravilloso contemplar esta obra inmensa en un mundo lleno de egoísmos, crueldades, odios, injusticias, como en nuestros días ha sido creada la gran obra de la Madre Teresa de Calcuta, que asombra al mundo.

En España tenemos el Cottolengo del padre Alegre. El jesuita Jacinto Alegre, hijo de Tarrassa, vivió en Barcelona hasta su fallecimiento en 1930, obsesionado para ayudar a los pobres. Había comprobado la tragedia de los enfermos incurables. En 1926, visita a Pío XI para pedirle «una bendición para los pobres». Visita el Cottolengo de Turín y se da cuenta de que lo que él soñaba ya estaba en marcha. Comprende el desgarro de los incurables que «nadie los quiere».

Murió con la pena de no ver su obra en marcha en Barcelona, pero la idea quedaba ya sembrada, y en 1932 se funda el «Cottolengo del padre Alegre», que hoy es un edificio hermoso, cuidadísimo para atender bien a los enfermos que son unos 200, todos incurables y sin posibilidades económicas, asistidos por médicos, religiosas y voluntarios, hombres y mujeres que se ofrecen para practicar la caridad, ya como internos o externos, en días sueltos o temporadas.

El Cottolengo del padre Alegre, está hoy establecido también en Valencia, Madrid, Santiago de Compostela, Hurdes, Alicante y Colombia. Ante el deterioro moral del mundo, consuela y alienta saber la existencia de tanta caridad y nos estimula a obrar el bien. La palabra mueve, el ejemplo arrastra.

«MARÍA ES LA PRIMERA DISPENSADORA DE LAS GRACIAS, Y COMO CON CIERTO DERECHO DE MADRE, ADMINISTRA LOS MÉRITOS DE CRISTO», enseña San Pío X.