Jesús Rey del UniversoOh Dios de amor, Rey de la Eterna Gloria, que has establecido el Corazón divino de tu Hijo Jesucristo por Rey y centro de todos los corazones, haz, te suplicamos, que este Corazón Sagrado reine efectiva y eficazmente en toda la sociedad humana, para que por él se extienda por todo el mundo, informándolo y santificándolo, tu Reino celestial, que es, “Reino de Verdad y de Vida, de Santidad y de Gracia, de Justicia, de Amor y de Paz”. Haz, pues, oh Padre Celestial, que los ideales, las aspiraciones, las preocupaciones, los deseos, los afectos, las delicadezas, las ternuras, los amores, las misericordias del generosísimo y pacientísimo Corazón de vuestro Hijo Jesús inspiren e informen las intenciones, los sentimientos, las actividades de la vida toda:

  • Del Padre Santo con respecto a toda la cristiandad y de toda la cristiandad con respecto al Padre Santo.
  • De toda la jerarquía eclesiástica para con sus subordinados, y de éstos para todos los que la componen.
  • De todo el clero parroquial y de todos los sacerdotes para con los fieles que les están encomendados, y de todos éstos para con ellos.
  • De todas las congregaciones religiosas entre sí; de sus superiores para con sus inferiores, y de éstos para con sus superiores y entre ellos mismos.
  • De todos los jefes, presidentes, soberanos y gobernantes y de todos los pueblos, naciones y estados para con todos los otros estados y naciones, para con sus súbditos; y de todos éstos con respecto a sus gobernantes y a los otros pueblos.
  • De todos los patronos, jefes, gerentes, directores de todas las empresas económicas, en pro de sus dependientes y obreros, y de éstos todos con respecto a sus jefes, principales y patronos.
  • De todos los padres y madres de familia para con sus cónyuges, hijos y servidumbre, y de éstos todos con respecto a ellos y también entre sí.
  • De todos los ricos y poderosos; de todos los que disponen de cualesquiera medios con que poder socorrer a los necesitados, aliviar a los que sufren, liberar a los oprimidos, apoyar a los indefensos, consolar a los tristes y amargados, y de todos los desgraciados para con sus bienhechores.

¡Que todos los ofendidos y maltratados aprendan del Corazón de tu Hijo a devolver bien por mal, a perdonar a sus deudores y a rogar por sus enemigos! ¡Que toda la sociedad humana redimida por la Sangre del Verbo Encarnado sea, en fin, inflamada con las mismas ansias que arden en la hoguera de caridad del Corazón de tu Hijo Jesucristo, Rey y Señor de todas las gentes! Amén.