Isabel

Ética universal

niño delante del crucifijoLas preguntas que inmediatamente afloran frente a este espectáculo, no sólo avasallador, sino pregonado y defendido por una pléyade pocas veces vista de filósofos, políticos, moralistas y todo tipo de intelectuales son ineludibles: ¿tiene sentido pretender aún una ética universal, cuando pareciera que la tarea es exactamente la contraria, es decir, la de hacer convivir en la misma sociedad a muchas éticas y religiones diversas? ¿Es posible aún pensar en una ética universal como la que identificó la cultura europea por siglos? (José Luis Widow Lira – VERBO)

El corporativismo

Hemos mostrado cómo una sana prosperidad sólo puede obtenerse aplicando los verdaderos principios de un sano corporativismo que respete la debida jerarquía social, y cómo todas las corporaciones deben unirse en armónica unidad, inspirándose en el principio del bien común de la sociedad. La misión más genuina y principal del poder público y civil consiste precisamente en promover eficazmente esta armonía y la coordinación de todas las fuerzas sociales. Luego, el liberalismo, el capitalismo liberal, lleva al comunismo. Y son liberales todos los que aceptan la democracia inorgánica, aunque se llamen centristas, demócratas cristianos, derecha civilizada. (Mn. José Ricart Torrens – CATECISMO SOCIAL)

Familia, gremio y municipio

Hemos dedicado las anteriores líneas a poner al lector en antecedentes sobre la deriva que las modernas teorías sobre la propiedad han producido en la distribución de la riqueza, que han mutilado sin piedad el componente moral de la economía. Veamos a continuación por qué la organización social tradicional (es decir, pre-liberal y pre-moderna), fundada en la familia, el gremio y el municipio, es la mejor para conseguir una distribución más justa de la propiedad, y por tanto, contribuir a la regeneración económica, a la liberación de la economía secuestrada por el capitalismo liberal, y por ende, a la mejora de la vida material y espiritual de las personas. (Javier de Miguel – VERBO)

David pidió castigo (88)

Desear el castigo. Sí, como lo pidió David después de reconocer su pecado: “He pecado grandemente por lo que hice, oh Yavé, perdona te ruego mi falta, pues he cometido una locura”. Y el Señor por medio de su profeta le anuncia que escoja entre tres castigos. David escoge: “Prefiero caer en manos de Dios cuya misericordia es grande y no caer en manos de los hombres”. El castigo se consumó sobre el siervo fiel. (Jaime Solá Grané)

El laicismo

El laicismo es un momento dentro del proceso de secularización (en general, correspondiente al s. XIX), relativo a ciertos instrumentos y determinadas políticas liberales que, de forma pública, apartan a la Iglesia Católica y la religión del Estado; por ejemplo, la secularización de los cementerios y de los registros “civiles”, la libertad religiosa, las leyes laicas de educación y de matrimonio, el control sobre el ingreso, el establecimiento o la creación de órdenes religiosas, etc.; hasta llegar a la separación de Iglesia y Estado. (Juan Fernando Segovia – VERBO)

La mujer

Edith Stein

Ella es siempre por eso un órgano esencial de la fecundidad de la Iglesia y experimenta la fortaleza de la Iglesia para su vocación, en la medida que cumple con su deber para permanecer como un miembro vivo y llevar su vida matrimonial según el pensamiento de la Iglesia. Ella podrá perseverar en la santa unión matrimonial siendo ella misma aún con un esposo indigno, que le hace la vida imposible, si también en esta conducta fecunda respeta la imagen del cuerpo místico. Ella vivirá con santo respeto ante las almas de sus hijos y mantendrá la vida de la gracia en aquellos, que desde un principio recibieron por el santo bautismo.

Burocracia inhumana

Los Estados y los Gobiernos son muy fuertes frente a los gobernados o administrados aislados entre sí por la política “democrática” del divide et impera, que aplican las burocracias políticas con sus leyes innumerables. Javier Esparza cita a Chesterton: “Nuestra sociedad ha llegado a desarrollar una burocracia tan inhumana que casi parece espontánea, natural. Se ha convertido en una segunda naturaleza: tan indiferente, remota y cruel como ella. Otra vez regresa el caballero errante a los bosques sólo que, ahora, no es entre los árboles donde se extravía, sino entre las ruedas del maquinismo. (…) Hemos encadenado a los seres humanos a una maquinaria gigantesca y no podemos predecir en qué parte dejará notar sus fallos. La pesadilla de Don Quijote ha encontrado justificación. Porque los molinos de hoy son verdaderos gigantes”. (Dalmacio Negro – RAZÓN ESPAÑOLA)