El Párroco

institución de la eucaristia* Hay una “locura de amor, de amar que no calcula, que no razona, que corre sin descanso en pos del Salvador” ( Beata Teresa de Montaignac) ¡Todos locos! Al estilo de los santos.

* La conciencia individual subjetiva no es la norma suprema de la moral, como enseña bastantes clérigos en nuestros días. La norma suprema y objetiva de la moral es la Ley de Dios.

* San Juan de la Cruz decía: “Nunca oiga flaquezas ajenas; y si alguna se quejare a ella de otra, podrále decir con humildad que no le diga nada”. El padre Alba nos decía que hiciéramos lista de las virtudes que vemos en los demás.

* Hay quienes atacan a Concilio Vaticano II en nombre de la Tradición. Les pregunto: ¿Qué Concilios se han estudiado ustedes? En ellos está compendiada la Tradición de la Iglesia. Una síntesis que está al alcance de todos es: “El Magisterio de la Iglesia”, de Enrique Denzinger.

* Alguien ha dicho que debemos odiar la verdad. El error no tiene ningún derecho ante la verdad. La verdad, que algunos desconocen o la “odian”, nunca pierde sus derechos. Sólo la Verdad nos hace libres. El odio desnaturaliza al hombre y lo pone en el camino del infierno.

* San Francisco de Asís pasó toda una noche repitiendo: “Dios mío y todas mis cosas”. Y Dios contentísimo. Jesús pidió a Santa Margarita María de Alacoque le acompañara una Hora Santa del jueves al viernes para consolarle y “mitigar la amargura que Él sintió en el Huerto”. ¡El Sagrado Corazón siente nuevo gusto y nuevo consuelo!