Moda funcional

Santa Ana y la Virgen MaríaEste canon de funcionalismo en el arte se traslada al vestido también. Adaptación a la función que debe desempeñar. La utilidad debe colocarse en primer plano. No importa que el vestido sea prosaico, con tal que sea útil y cómodo. En la arquitectura han aparecido materiales que facilitan la construcción de viviendas útiles y placenteras y también se han inventado variedad de tejidos que favorecen la utilidad y comodidad de los vestidos. Pero es difícil que el vestido se acomode a todas las funciones que debe desempeñar. La civilización moderna coloca al hombre y a la mujer en situaciones variadas, no conocidas. Crece el deporte y la vida de campo. Los medios de locomoción evolucionan vertiginosamente: bicicletas, motos, trenes, automóviles, aeroplanos. La mujer rompe las fronteras del hogar, invade los campos del trabajo y del deporte. El vestido funcional tiene que buscar formas variadas que faciliten los movimientos, sin perjudicar la salud, y ofrezcan comodidad. Y procura encontrarlas.

Otro canon del estilo funcional es: desterrar la ornamentación superflua y buscar la forma desnuda. Fuera lo postizo; los materiales en su belleza natural, con toda su tosquedad. Norma estética trasladada al vestido. Que desaparezca lo más posible la indumentaria y resplandezca con toda su belleza el desnudo del cuerpo. Para conseguirlo: la silueta se va perfilando bajo las telas transparentes. El número de piezas se reduce a lo indispensable. Las mangas se acortan hasta desaparecer y dejar el brazo descubierto. Se suprimen las medias. Se acortan las faldas. Se pronuncian los escotes. Se prodigan los transparentes. Y como es imposible la desnudez completa, el vestido actual, elástico y confortable, hará resaltar las formas, adaptándose con suavidad a las actitudes variadas que puede tomar el cuerpo.

Como se busca la belleza real del cuerpo, más que la postiza del vestido, el cuidado del cuerpo mismo adquiere preponderancia sobre el cuidado de los trajes. Para conseguir la perfección del cuerpo se prodigan los cuidados corporales: deportes, gimnasia, baños, maquillaje, peinado. Es una conclusión lógica y alarmante: si el cuerpo mismo se cuida con esmero, es natural que el cuerpo desnudo se exhiba y se presente a la admiración de todos. ¿Quién no adivina los desórdenes morales a que pude conducir el estilo nuevo si se conjugan los dos cánones que lo rigen? Esos desórdenes son de sobra conocidos y lamentados. El nudismo que ha alcanzado límites insospechados; y que no ha parado en su carrera desenfrenada.

¿Hasta dónde llegará?

Antes de concretar las normas morales a que debe ajustarse la moda en todos los tiempos, es necesario precisar los fines que debe cumplir el vestido. Son tres las funciones que está llamado a desempeñar. Las imponen el pudor, la higiene y la estética.