Solzhenitsyn

Jesucristo y niña“Si me pidieran hoy precisar de forma breve la causa principal de esa revolución -rusa- devastadora, no encontraría nada mejor que repetir: los hombres se han olvidado de Dios, esa es la causa de todo”. Pero todavía hay algo más: los sucesos de la Revolución rusa no pueden entenderse hoy sino sobre el marco de fondo de lo que ocurre en los demás países, y nuevamente no encontraría nada más exacto que decir: los hombres se han olvidado de Dios (…). Privada de la lucidez divina, la conciencia humana se deprava.

“Occidente carece de recursos morales y espirituales para resistirse a su propia decadencia (…). Cuando se formaron los estados occidentales modernos, se proclamó como principio fundamental que los gobiernos están para servir al hombre y que éste vive para ser libre y alcanzar la felicidad. Cada ciudadano tiene garantizada la deseada libertad y los bienes materiales en tal cantidad y calidad como para garantizar en teoría el alcance de la felicidad, en el sentido moralmente inferior en que ha sido entendida durante estas últimas décadas. En el proceso, sin embargo, ha sido pasado por alto un detalle psicológico: el constante deseo de poseer cada vez más cosas y un nivel de vida cada vez más alto, ha impreso en muchos rostros occidentales rasgos de ansiedad y hasta de depresión, aunque sea habitual ocultar cuidadosamente estos sentimientos. Esta tensa y activa competencia ha venido a dominar todo el pensamiento humano y no abre, en lo más mínimo, el camino hacia el libre desarrollo espiritual. La mayoría de las personas gozan del bienestar en una medida que sus padres y abuelos no hubieran siquiera soñado con obtener; ha sido posible educar a los jóvenes de acuerdo con estos ideales, conduciéndolos hacia el esplendor físico, felicidad, posesión de bienes materiales, dinero y tiempo libre, hasta una casi ilimitada libertad de placeres. De este modo ¿quién renunciaría ahora a todo esto? ¿Por qué y en beneficio de qué habría uno de arriesgar su preciosa vida en la defensa del bien común?”.

(CRISTIANDAD)