Pablo
El padre Solá habla del demonio (34)
Esto le pasaba a esta chica y en el sueño hipnótico entonces sabía todo lo que ella había oído durante la comida. Pero esto no es lenguaje. Esto es recitar de memoria. No es la glosolalia. La glosolalia es hablar, y es lo que le dije yo a ese señor psicólogo, y él decía que no, que eso podía ser. El hablar es un discurso, y el discurso es personal, y esto yo no lo puedo comunicar. Yo puedo comunicar una idea, y obtengo respuesta, y esta respuesta la ha de dar él, él ha de pensar y decir sí o no. Yo no le puedo comunicar la respuesta en la lengua de modo que podamos tener una conversación y yo vaya hablando y él vaya respondiendo lo que yo le digo, no. (P. Francisco de Paula Solá S.J.)
El Rosario
El pueblo cristiano, meditando el Rosario, llega así a sobrenaturalizar la vida humana aquí, en la tierra, que es el objeto que se propuso el Verbo eterno al encarnarse en las purísimas y virginales entrañas de María Santísima. (Josep Torras i Bages – CRISTIANDAD)
Triunfo profetizado de Cristo
Con el corazón lleno de paz vibro en este tiempo de sabroso trato Contigo. Tengo la paz de saber que nada ni nadie podrá retrasar el triunfo profetizado de Cristo en el mundo, sin fatuos iluminismos, ni milenarismos condenados. Que vienen y avanzan legiones de santos de los últimos tiempos. Que de los humanamente arrollados, como reliquias del pueblo de Israel, surgirán los nuevos apóstoles que el duelo final reclama. (José Ricart Torrens, Pbro. – AVE MARÍA)
Pudor y castidad (118)
La contemplación mística y la especulación teológica han alcanzado sus alturas máximas en el celibato y la virginidad: San Pablo, Santo Tomás de Aquino, Santa Catalina de Siena… Pío XII, considerando la historia de la Iglesia, enumeraba asombrado los frutos incontables de la virginidad: misiones, parroquias, monasterios, escuelas y universidades, asilos y hospitales. A todos los miembros de la Iglesia y del mundo extiende su solícita eficacia la caridad virginal (Sacra virg. 12-13). Éste es un “amor todo espiritual”, que Santa Teresa explica: “me diréis: “esos tales no sabrán querer”. Mucho más quieren éstos, y con más pasión y más verdadero amor y más provechoso amor”. (Camino Perf. 9,1; 10,2; cf 11, 1). (José María Iraburu)
Las enseñanzas de Jesús
Las enseñanzas de Jesús se mantuvieron vigentes, con gran fervor, en las primeras comunidades cristianas. En Hechos de los Apóstoles se testifica que veían no sólo como una utopía sino también como una realidad, tener un solo corazón y un solo espíritu, donde nadie consideraba propios sus bienes, sino que tenían todo en común (cf. Hch 4, 33; 1 Ped 1, 22). (Ángela Cabrera – VIDA SOBRENATURAL)
Librarse del peso de la Tradición
Desde mediados de los años 60 los obispos han autorizado las experiencias pastorales y litúrgicas más diversas, muchas peligrosas y desastrosas como lo prueban las estadísticas. La mayoría de estas experiencias tenían como condición muy importante librarse del peso de la Tradición que pesaba como una losa y oprimía como un corsé insoportable. Pero no supieron ver que detrás de esta paradoja aparente se escondía una certeza profunda: la Tradición bimilenaria de la Iglesia, lejos de ser caduca es la respuesta adecuada a la crisis que sacude a la sociedad contemporánea. Hacer la experiencia de la Tradición es un auténtico desafío que se apoya sobre un realismo sólido. Contra factum non valet argumentum. Oponerse a ello es sólo una cuestión ideológica. (Custodio Ballester Bielsa, pbro.)
La Hispanidad no es una teoría
Es precisamente por ello que la idea de Hispanidad nos señala uno de los caminos fundamentales para reencontrarse. Por un lado, la Hispanidad no es una teoría, sino que es una concreción política e histórica. En segundo lugar, la Hispanidad no es una arqueología doctrinal sino una realidad aún presente en muchos países, si bien no en su totalidad, si muchos ámbitos donde podremos redescubrir Las Españas fuera de la España-nación y las fronteras administrativas. Mientras que unas fuerzas centrífugas pretenden partir la patria española, cada vez son más los grupos y movimientos sociales en Hispanoamérica que buscan reencontrarse -incluso integrarse- en la realidad política Hispana. (Javier Barraycoa – AHORA-INFORMACIÓN)
Dictadura de pensamiento
“Tenemos silenciosamente impuesto en España una verdadera dictadura del pensamiento único, cuyos máximos exponentes podemos encontrarlo en ideología de género y en la ley de memoria histórica”. (Juan Jaumieta – CRISTIANDAD)
* Hace muchos años que nos explicaron la mitología griega. Hoy importa conocer la mitología democrática.
Es verdad que la costumbre algo influye, pero hay un límite que la costumbre no puede eliminar. Si la costumbre quitara por completo la tentación, a medida que aumentara el nudismo, mejorarían las costumbres. ¿Sucede así o sucede lo contrario? ¿Cuándo abundan más las caídas de los jóvenes; y los adulterios? ¿Cuándo las mujeres son recatadas y ponen la muralla del vestido a la mirada concupiscente de los hombres o cuándo destruyen esa muralla?
Está por escribir aún la tabla de las tres maneras de lo hispánico que asoman ya en el alborear de la Reconquista como réplica a la rota del Guadalete visigodo. Una es la manera de quienes en los riscos asturianos cabalgaron la aspiración de continuar Toledo, los que en Oviedo primero y en León más tarde restauran el orden vigente en el palacio de los monarcas godos, los que con Alfonso V pretenden volver a la vigencia del Fuero juzgo y hablan la lengua romanceada que se había venido formando, con rigor de efes y dulzura de melosas eles, en los tres siglos de la monarquía que inauguró Ataulfo. Otra es la manera euskera de los herederos de los vascones viejos, peleadores contra el invasor germánico, la de los hombres enriscados en los Pirineos occidentales que al quedar el Ebro por tierra de nadie lo cruzan para fundar en la otra orilla los estilos de Castilla; los que hablan un latín tal como los vascos pueden hablar en latín sin efes y con jotas; las de los que yerguen el derecho de sus “fazañas” milenarias negando tener que ver nada con lo que en el Fuero juzgo estaba escrito; las de los que prolongan en el corazón de la península el modo humano de la primitiva Euskalerria; la que hace nacer tipos de “buruzagi” euskaro tan claros como el Cid Campeador o empiedra de giros vascuences los primeros versos de Gonzalo de Berceo; la manera vasca de lo español que es lo que conocemos por Castilla. Y al lado de ambas maneras hispánicas, de la que en León se alimenta de nostalgias toledanas y de la que en Burgos perpetúa con férreo temblor de nacientes universalidades la vieja rebeldía contra los monarcas de Toledo, hay una tercera manera española, la de las gentes del rincón noroeste y de la Galia hispánica, la que en Narbona y en Tarragona conoció una romanización mayor, la más latina y la más mediterránea, la que se asoma sin cesar al balcón azul de las aguas por donde vino la simiente de una Roma que en estas tierras ha plantado sus raíces con lozanía con la que no pudiera penetrar ni en las tierras de Aragón ni mucho menos en las remotas zonas del interior de la meseta: la manera española que definimos por Cataluña.