Pablo

Inadvertencia trágica

jesucristo y niñoEsta evolución del catolicismo, este cambio se caracteriza por una “inadvertencia trágica”, la del fin último del hombre, cosa que trastorna y cambia de fondo la religión y cambia la perspectiva cristiana. Esa novedosa perspectiva consiste en considerar que esta morada terrena es la que hemos de construir, sin entretenernos en pensar en la del futuro, en la eterna. Lo opuesto de la auténtica perspectiva cristiana que considera que somos ciudadanos del Cielo y que nuestra morada no está en la tierra sino en los cielos. No sólo eso, sino que niegan el punto de partida cristiano, para el que es evidentísimo que el hombre, caído por el pecado original y por sus sucesivos pecados, necesita redención. (Custodio Ballester Bielsa, pbro.)

El amor a Dios

Sólo Jesús equipara el amor a Dios con el amor al que está junto a nosotros (cf. Mt 22, 37). El amor incondicional queda reflejado cuando Jesús promueve lavarse los pies unos a otros como Él mismo lo hizo, dando ejemplo (cf. Jn 13, 8). Este amor consiste en desgastarse por los demás sin reservar la vida, y renunciando a las superfluas comodidades (cf. Lc 9, 24). (Ángela Cabrera – VIDA SOBRENATURAL)

Modestia de los sentidos

Es Ella la que nos amaestra en la intimidad sublime de la meditación, del examen de conciencia, de los Ejercicios Espirituales de san Ignacio. La que nos adentra en el camino de la infancia espiritual de santa Teresa de Lisieux, fundida y alumbrada por el marianismo profético de san Luis María de Montfort. La que nos valoriza la predicación popular a lo san Antonio María Claret, a lo padre Vallet, a lo doctor lrurita. La que nos vuelve dóciles a las llamadas sofísticamente “cosas sin importancia”, al vestido sacerdotal, a la modestia de los sentidos, a preservarnos de ocasiones voluntarias de pecado, a la confesión semanal, a la lectura espiritual, a la no asistencia a espectáculos mundanos y familiaridades peligrosas. (José Ricart Torrens, Pbro. – AVE MARÍA)

Leyes anti-familia

Se elaboran leyes que prohíben el pensamiento distinto al de la ideología de género. Si en un país no se frena la ideología de género, ésta no se detiene en la mera “no discriminación”: continúan hasta imponer a la sociedad su pensamiento, de igual manera a como lo hace una ideología totalitaria. Un ejemplo clamoroso en la actualidad es Canadá, un país dominado por la ideología de género -en gran medida gracias a Justin Trudeau-, con numerosas y peligrosas leyes anti-familia. (Javier Navascués entrevista al P. Álvaro Sánchez Rueda – AHORA-INFORMACIÓN)

La rectitud de intención

(…) Dícese que la rectitud de intención es la celestial alquimia que trueca al hierro en oro, esto es, las más triviales acciones, como trabajar, comer, recrearse, descansar, hechas por Dios, las trueca en oro de santo amor. Por eso opinaba santa María Magdalena de Pazzi que los que obran con recta intención cuanto hacen, van derechos al Paraíso, sin pasar por el Purgatorio. Así debíamos hacer nosotros también, y hasta, una vez empezada la obra, no estaría de más que renovásemos de cuando en cuando la intención de agradar a Dios. (San Alfonso Mª de Ligorio, Práctica del amor a Jesucristo, cap. VII – CRISTIANDAD)

El padre Solá habla del demonio (30)

Y otro, no hace mucho, en TV me decía: “Sí, sí, eso se puede dar, porque la glosolalia es a base de telepatía”. Que no y es verdad. La telepatía, solamente -si existe, si es verdadera, que también aquí hay mucha equivocación- lo único que comunica son imágenes o ideas, pero no palabras. Porque si yo ahora puedo aprender telepatía y me comunicase con una persona de Barcelona, por ejemplo, no le puedo hablar de modo que ella me oiga en Barcelona estando yo aquí. Yo le comentaré mi idea, lo que yo quiero decirle, por ejemplo murió fulano de tal, y el otro capta que murió fulano de tal. Ha captado la idea, y esa idea la ha captado ella en su lengua, la que quiera, no en la mía. (P. Francisco de Paula Solá S.J.)

Pudor y castidad  (114)

El celibato evangélico es un camino feliz, es una bienaventuranza. Hay también en él rasgos de sacrificio y martirio. Pero, ciertamente, en las bodas del cristiano con Cristo Esposo prevalece la tonalidad festiva, enamorada y gozosa. Al cristiano célibe hay que felicitarle, pues le ha correspondido “la mejor parte” (Lc 10, 42; cf Sal 15, 5-6). San Pablo lo dice muy claramente. Los casados “pasarán tribulaciones en su carne, que yo quisiera ahorraros. Yo os querría libres de cuidados. Esto (la exhortación a la virginidad) os lo digo para vuestra conveniencia, no para tenderos un lazo. Más feliz será si permanece así, conforme a mi consejo” (1ª Cor 7, 28.32.35.40). (José María Iraburu)