La moda, reina voluble

virgen maría niña y santa anaLa moda es voluble por naturaleza. El hombre, y más la mujer, buscan la variedad. De lo contrario, nadie se fijaría en ella. Si la vieran vestida siempre de la misma manera se cansarían de mirarla. La uniformidad en todas las cosas aburre. Por eso los escaparates se cambian con frecuencia.

Tratándose de la moda en el vestir, entra en juego otro elemento importantísimo. Están interesados en el cambio miles, millones de personas: los modistos y modistas, los fabricantes de adornos y tejidos, los comerciantes. Cambian los gustos y cambia la moda. Si cogéis una historia de la moda, cada página os arrancará una sonrisa. Parece un álbum de caricaturas. Sombreros de todos los tamaños y de figuras estrambóticas. Peinados de las formas más extrañas. Vestidos en que la imaginación parece haber agotado los recursos más absurdos. ¿Quién no sonríe ante las pobres mujeres de los siglos XVII y XVIII que transportan sobre sí el andamiaje de verdugados, miriñaques y polisones? Eso, que a nosotros se nos antoja ridículo, constituía entonces el refinamiento de la elegancia.

Las mujeres, que a un siglo de distancia mueven a compasión, en su tiempo fueron blanco de los ditirambos de enamorados y de poetas. Correrán los años y los vestidos de hoy pasarán a ocupar un rincón en los museos de antigüedades y llenarán una página más en la historia pintoresca de la moda. Las generaciones se ríen unas de otras.

Pudiera decirse que la moda sufre continuas derrotas; pero avanza triunfante por el mundo. Las modas desaparecen vencidas; pero otra moda levanta su trono sobre el sepulcro de su antecesora. La moda siempre reina triunfante. Sigue las vicisitudes de los estilos.

Los estilos cambian; pero un estilo siempre está en su edad de oro. La moda en el vestir se acomoda al estilo en el arte. Mejor dicho, es una manifestación del estilo imperante. Las características del estilo en las artes se reflejan en la indumentaria del hombre. Se da la razón: el espíritu de hombre, influenciado por el escenario donde actúa, acaba por adoptar una indumentaria en consonancia con la decoración del escenario. Una mirada rápida a los principales estilos y a los vestidos de la época correspondiente, ponen de manifiesto el hecho.