Pablo

La naturaleza humana

Sagrada Familia en el pesebreLa naturaleza humana no fue corrompida totalmente por el pecado hasta el punto de quedar despojada de todo el bien natural; por eso, aun en este estado de degradación, puede el hombre con sus propias fuerzas naturales realizar algún bien particular, como edificar casas, plantar viñas y otras cosas así; pero no puede llevar a cabo todo el bien que le es connatural sin incurrir en alguna deficiencia. Es como un enfermo, que puede ejecutar por sí mismo algunos movimientos, pero no logra la perfecta soltura del hombre sano mientras no sea curado con la ayuda de la medicina. (Enrique Martínez – CRISTIANDAD)

Artificial Constitución del 78

La unidad en la diversidad de nuestras patrias chicas no se consigue con un Estado de las autonomías, por muy limitadas y controladas que estén. Ese ideal de armonía sólo posible entendiendo la comunidad política no como algo cerrado en sí mismo sino abierto a transmitir y difundir su forma de ser. A eso le llamamos Hispanidad y al esfuerzo por conseguirlo lo bautizamos como hispanismo. España no puede quedar reducida a su artificial Constitución del 78, ni ser comprendida y admirada desde un texto que los que ahora lo defienden a capa y espada, mañana pactarán su transformación. (Javier Barraycoa – AHORA-INFORMACIÓN)

Cobardía

Pues, callan los pastores… ¿Continúan las tácticas de dos pasos adelante y uno atrás en la sistemática desarboladura de lo que el Evangelio fructificando a través de santos y de siglos ha obrado en la Iglesia? Sí, no teníamos noción de lo que era el Apocalipsis, no entendíamos las adivinaciones divinas, el porqué la cobardía encabeza la enumeración de los pecados típicos de los últimos tiempos (José Ricart Torrens – AVE MARÍA)

Volver a su sexo original, biológico

Se ha comprobado que más del 90% de los individuos que no aceptan su sexo biológico en la infancia, terminan por hacerlo en la adolescencia o al final de la misma. La Medicina debe ayudar al paciente a aceptar su sexo biológico; de otra forma, es empujarlo en una dirección auto-destructiva. Son altos los porcentajes de infelicidad de quienes cambiaron de sexo y de quienes luego de hacerlo, se han arrepentido, deseando volver a su sexo original, biológico. En estos casos, hay algo en la psiquis -y en el cuerpo todo- que le habla de su sexualidad original, algo que no puede ser ocultado, por mucho tiempo, ni con hormonas ni con falsas terapias psicológicas. (Javier Navascués entrevista al P. Álvaro Sánchez Rueda – AHORA-INFORMACIÓN)

No juzgar

El Jesús histórico ofrece valiosos y exigentes criterios de convivencia. Entre ellos destacamos la norma de no juzgar (cf. Mt 7, 1). Se propone decirnos que, en una comunidad de hermanos, quien se dispone a mirar la brizna en el ojo ajeno, no ve la viga en el propio; hecho que permite al mal entrar y entorpecer las relaciones fraternas. En este sentido, también se destaca la regla de oro vinculada a tratar a los demás como nos gustaría ser tratados (cf. Mt 7,12). (Ángela Cabrera – VIDA SOBRENATURAL)

El padre Solá habla del demonio (27)

Pero después yo el argumento o el sistema que he empleado más, que es el medio que me parece más convincente, es el de hablar lenguas. Lo que llaman GLOSOLALIA; lenguas extrañas que no sepa la persona aquella, ni las pueda saber. Por ejemplo, me encontré una niña que no sabía más lengua que el castellano ni había oído hablar otra cosa; tenía 12 años, no había salido nunca de su pueblo, ni había oído nunca ninguna lengua más que la suya, castellano. Pues a ella le hablé catalán, y sí, una conversación corriente, perfectamente, un catalán correctísimo, y la pronunciación y todo. La voz no era la suya: de hombre, sería un poco cavernosa, pero hablaba correctamente. Tuve una conversación. Le hablé en latín y lo mismo, correctamente, con toda perfección. Y así le hablé en griego, en griego clásico -yo lo estudié cuando era joven-, después en francés, en inglés, en alemán, italiano y como si nada, una conversación perfectísima. Mas el alemán y el inglés no la hablaba yo con perfección, y ella sí. (P. Francisco de Paula Solá S.J.)

Pudor y castidad  (111)

El celibato es una ofrenda sacrificial hecha a Dios. Hay en la virginidad renuncia, dejarlo todo, no tener, perder la vida por amor a Cristo (Lc 9, 24; 18, 28); y hay consagración, dedicación total a Dios. Esta condición sacrificial y cultual del celibato se manifiesta claramente en el Ritual de consagración de vírgenes. Efectivamente, el celibato es sacrificio, y por eso conviene tanto al sacerdote, ministro de la eucaristía. Así, viviendo con fidelidad el celibato, “el sacerdote se une más íntimamente a la ofrenda, poniendo sobre el altar su vida entera, que lleva las señales del holocausto” (Sacerdotalis coelib. 29). (José María Iraburu)