Isabel

Cultura europea-universal

la virgen con el niño jesúsAsí, cuando aludimos, entonces, a una cultura europea pensamos en aquella que por requerimiento de la naturaleza humana y sus perfecciones posibles y por exigencias de la fe cristiana está destinada a no quedar circunscrita a un lugar, sino a ser precisamente universal en sentido geográfico, porque los bienes que la identifican son, primero, universales como causa final. La cultura europea, si se quiere, por su propia naturaleza no podía limitarse a la Europa geográfica. (José Luis Widow Lira – VERBO)

Tráfico de soldados

Churchill ordenó entregar entre mayo y junio de 1945, 30.000 cosacos del Movimiento Nacional Cosaco, 40.000 anticomunistas rusos del general Vlassov, 16.000 chetniks serbios, del coronel Liotich, 10.000 anticomunistas eslovenos del general Andrei Preselj, 35.000 refugiados anticomunistas cosacos, incluso niños, el CL Cuerpo de Caballería Rusa, formado en Yugoslavia por emigrados rusos. Asimismo millares de refugiados croatas. El ejército inglés les prometió que nunca serían entregados a los soviéticos. Pero lo fueron y también todos ellos asesinados. (Mn. José Ricart Torrens – CATECISMO SOCIAL)

Ingresos de los empresarios

Esto implica que la propiedad de las empresas, en muchas ocasiones concentrada en unas pocas manos, por más que exista multitud de accionistas con una ínfima participación, representa una retribución superior a la suma de todos los costes laborales de la empresa. A modo de ejemplo, en una gran empresa participada mayoritariamente por tres personas, se puede decir, siempre en términos promedio, que cada uno de esos tres propietarios ve incrementado el valor de su participación anualmente en más de un tercio de la totalidad de los salarios que perciben los cientos, o miles, de trabajadores que pueda tener a su cargo. Aquí el objetivo último de tan cacareadas reformas laborales y fomento de los despidos: disminuir el peso del trabajo a favor del beneficio empresarial. (Javier de Miguel – VERBO)

El sacrificio del espíritu (85)

No está en mano del hombre apartar completamente de sí los males temporales que le afligen, y resistirse a padecerlos; el envalentonarse contra la mano poderosa que los envía, es aumentar el sufrimiento y desesperar más al alma, por aquella razón tan vulgar y sabia de nuestro lenguaje, de que quien tiene un mal y se amarga, tiene dos males. Más ¡ay! ¡Cuán difícil le es a nuestra naturaleza delicada, corrompida y tan amiga de las delicias no resistirse al dolor! Es necesario por eso una victoria sobre nosotros mismos, vencer nuestro natural, dominar todas nuestras pasiones, tener rendida la imaginación: en una palabra, que el hombre haga a Dios el mayor sacrificio que se le puede hacer, que es el sacrificio del espíritu. (Jaime Solá Grané)

La mujer

Edith Stein

A esto se añade en todos los casos en que uno ha faltado por la propia culpa, en que uno está en peligro de ser apartado del río de la gracia, la posibilidad de una renovación interior en el sacramento de la penitencia: siempre de nuevo quedar libre de la presión del pasado y encontrarse como renacido para lo que viene.

La gran piedra

Se trata de la negación de la Fe objetiva, de la Revelación, del Magisterio y de la Tradición, que provocan el vaciamiento de su contenido y la inutilidad consecuente de su función. Como hay iglesias, y muchas -al punto que cada uno puede fundar su propia denominación-, los teóricos creen que la verdad permanece o que sigue estando ahí, a tacada sólo por ciertas filosofías, algunas ramas de la ciencia o por la política más agresiva, cuando en realidad el protestantismo, al minar la autoridad de la Iglesia, es la gran piedra de toque de la secularización. Niega que la Iglesia posea o custodie la Verdad (como con el protestante concepto del sacerdocio de los fieles y la libre interpretación de las Escrituras); niega también que la Iglesia misma sea verdadera (Lutero la comparó con Babilonia, la gran ramera) y que el Papa sea el vicario de Cristo (para Lutero era el Anticristo). (Juan Fernando Segovia – VERBO)

La hegemonía cultural

Para Gramsci, era fundamental conseguir la “hegemonía cultural” mediante la educación, la penetración en las instituciones -consideraba muy importante, casi decisivo, penetrar en las iglesias- y la propaganda en vez de conquistar el Estado a lo Lenin, a fin de realizar la revolución marxista. Venía a coincidir con la socialdemocracia de Lassalle. (Dalmacio Negro – RAZÓN ESPAÑOLA)